EL IMPERIO OCULTO DEL CRIMEN ORGANIZADO
Estáis en un puerto, de madrugada. Delante tenéis una muralla de contenedores, de cajas de acero, apiladas como un Tetris gigante. Rojas, azules, grises, oxidadas, nuevas… Cada una tiene un número, un código de barras y un manifiesto de carga que dice lo que lleva dentro o que dice lo que alguien quiere que creamos que lleva dentro. Ahora vemos un dato. Mas del 80% del comercio mundial pasa por los puertos marítimos como este y se inspecciona físicamente menos del 2% de los contenedores (revista “Fronteras de Ciencia Política”). Si tuviérais que esconder algo de verdad, ¿lo esconderías en un bunker en la selva o lo dejaríais a plena vista entre esos 98 contenedores de cada cien que nadie mira?
Hay una potencia que se sienta a la mesa con todas las demás sin bandera, sin fronteras, sin embajadas y sin asiento en la ONU. Si leemos la prensa internacional el mundo parece una partida de ajedrez entre dos jugadores: los EEUU por un lado y China por el otro. Aranceles, chips, portaaviones, Taiwan… todo cabe en ese tablero bipolar. Pero, el tablero real tiene otro actor: las organizaciones criminales transnacionales. Cada vez más analistas las describen con la expresión: “La Tercera Superpotencia”. Se trata de una entidad policéntrica, es , decir, no tiene una capital, no tiene un lider supremo, no tiene fronteras fijas, no está representada en los organismos multinacionales, y aún así, ejerce un poder coercitivo, financiero e institucional que rivaliza con el de los Estados y que, en muchas regiones, directamente lo doblega.
Entre el año 2000 y 2023 murieron de media 95.000 personas al año en homicidios relacionados con el crimen organizado. Es aproximadamente la misma cifra de muertos mundial causados por todos los conflictos del planeta juntos. Dicho de otra forma, hay una guerra mundial en marcha de la que no se hacen documentales. Una de cada cinco muertes intencionales es obra de grupos criminales organizados. En el continente americano sube a cerca de la mitad. Mas del 80% de la población mundial vive en lugares críticos de delincuencia organizada. Y, en lo económico, el crimen organizado supone el 7% del PIB mundial. Pero hay más. Están los años de vida sana y las vidas perdidas por las drogas que distribuyen estas redes: están los periodistas, los activistas de derechos humanos, los líderes comunitarios que son asesinados. Cada uno de esos crímenes reduce un poco la libertad de todos y la confianza pública. Y están las instituciones y los procesos democráticos cuya legitimidad se van minando poco a poco. Es la única superpotencia que no necesita tender un ejército propio porque muchas veces alquila el de otros. Pero matar es caro, deja rastros, llama la atención… El negocio de verdad, el que da rentabilidad a largo plazo, es otro. Es comprar al Estado.
Hubo un tiempo en que la corrupción criminal era casi artesanal: un sobre bajo la mesa, un aduanero que miraba hacia otro lado, un policía de barrio que recibía un dinero extra… Los expertos lo llamaban “corrupción reactiva”, porque era algo puntual, de bajo nivel… Eso ha cambiado. Las organizaciones criminales mas avanzadas han pasado del soborno a algo mucho más ambicioso que es la “Captura del Estado”. Se habla de “captura del Estado” cuando estas redes aliados con los actores políticos, económicos opacos consiguen influir en cómo se redactan las leyes, en como se reparten los presupuestos públicos, en que deciden los jueces y a quien se nombra agente de seguridad… Ya no compran la a quien aplica la ley, compran a quien la escribe. El resultado es un “modelo de gobernanza híbrido o simbiótico”, en el que se borran las fronteras entre las elites políticas, ciertos sectores empresariales y las cúpulas del hampa. Esto se nota desde fuera por un patrón muy concreto. El aparato judicial concentra su fuerza en la delincuencia común y de poca monta, mientras que las grandes investigaciones financieras y las causas del gran crimen organizado de alto nivel se quedan atascadas en los tribunales: los motivos son filtraciones interesadas, interceptaciones de inteligencia, expedientes manipulados , ingerencias politicas… Es “corrupción de diseño”.
Para ver como funciona esto unos ejemplos: En los años noventa, en los Balcanes las guerras y la comunidad internacional impusieron unos embargos y se necesitaban petróleo, armas, productos básicos, etc Y el Estado (Policía, Aduanas, Políticos…) se aliaron con los contrabandistas locales. Fue una colaboración de emergencia. Estaba justificado en ese momento pero el problema es que nunca se desmontaron esas redes. Hoy forman parte de la economía política de la región: hay empresas pantalla que se llevan contratos de estructura pública, hay licitaciones manipuladas, hay protección policial a jefes de clanes dedicados al tráfico de cocaína y todo esto frena las formas y el cumplimiento de los requisitos para entrar en la Unión Europea. Las estructuras delictivas formas parte de la arquitectura real del poder en esos países. El Derecho Internacional tiene herramientas para combatir esto, pero se han quedado muy viejas. Está la convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Internacional, que sigue centrando la problemática en los Estados, la óptica del siglo XX. En el siglo XXI eso no sirve pues algunos Estados forman parte de esa delincuencia organizada. Las organizaciones criminales no tienen personalidad jurídica como una internacional humanitaria como para ser consideradas como combatientes en conflicto armado. Así esto produce una asimetría perfecta. Así que los criminales son protegidos por la soberanía mientras que el poder internacional anda enredado en problemas de jurisdicción, competencias nacionales.. Juegan con las reglas del Estado cuando les combiene y, con las suyas, cuando no. Ahora bien, para qué vas a comprar al alcalde si puedes elegirlo tú.
La expresión más visible del poder de las mafias se llama “gobernanza criminal”. La ONU la define como la capacidad de los grupos criminales para establecer y hacer cumplir sus propias reglas en lugar de las del Estado. Y para lograrlo usan la coacción, la intimidación, la corrupción, la manipulación de mercados y la provisión selectiva de servicios. Porque a cambio de empleos y de servicios básicos como mantener a raya la delincuencia menor algunas comunidades acaban aceptando tácitamente el gobierno del grupo criminal. Son delincuentes pero a mi me solucionan lo mío. En este juego el objetivo principal no es el palacio presidencial, es el Ayuntamiento. El Municipio controla el catastro, las licencias, la policia local, garantiza la impunidad en las rutas logísticas, es quien manda en el territorio. Por eso el caso mexicano del ciclo electoral entre 2023y 2024 se ha convertido en paradigmático pues registró niveles históricos de violencia politico-criminal, y se pudieron verificar varios mecanismos que, conectados entre sí , que forman una especie de manual crijinal para intervenir en unas elecciones: asesinatos selectivos, secuestros, atentados, amenazas explícitas contra los candidatos, a los cargos en activo, y el objetivo es que los candidatos independientes o incontrolables renunciaran y que la contienda quede vacía. Luego, están los medios ilícitos de grandes cantidades de dinero en efectivo de origen criminal usados para atraer a candidatos dispuestos a colaborar y asegurarse la impunidad antes de que tomen posesión. “Este es nuestro hombre, es nuestro candidato”. Y si tenemos nuestro candidato vamos a vetar a otros nombres durante el proceso, colocando a personas vinculadas a nuestra estructura criminal. Por si esto fuera poco se coaccionó al voto a las poblaciones vulnerables reglando dinero, o amenazando o, directamente, se instalaron las urnas en las zonas que controlan. Por último, hubo ataques el dia electoral por destrucción de urnas o papeletas, coaccionaron a los recontadores, etc Durante ese proceso se produjeron decenas de asesinatos a cargos públicos y la violencia se concentró en Estados que tienen gran valor para estas organizaciones: Michoacán, Guerrero, Chiapas, Guanajuato, Jalisco… En un municipio se asesino a los dos candidatos opuestos. Aquí hay poco margen para la interpretación. Esto es una demostración de los cárteles de vetar cualquier opción que amenace sus intereses. Pero, para hacer todo esto hace falta mucha potencia de fuego. Y esa potencia viene del norte.
En los informes de seguridad en Norteamérica aparece una expresión que sería casi poética de no ser por que lo que describe es bastante poético. Es el “río de hierro”. Así es como se llama al flujo ilegal y continuo de armas de alta potencia que se compran de forma legal o semilegal en estados norteamericanos con normativas mas laxas y que luego se trafican hacia México. ¿De qué volumen hablamos? Las investigaciones y los informes oficiales estiman que cada año se atraviesan las fronteras de EEUU entre 200.000 y 500.000 armas de fuego. Las armas incautadas en escenas de crimen en México analizadas por peritos en balistica, más del 70% se vendieron en el mercado estadounidense. Y entre 2017 y 2022 se rastrearon 83.000 armas que hicieron ese camino entre EEUU y México. Compras a través de testaferros en las que alguien sin antecedentes compraba un arma para otro. Normalmente esto es lo que se llamaría “tráfico hormiga”, que es muy poco a poco y por pequeñas cantidades a través de los pasos fronterizos. Pero ojo que no hablamos de pistolas de mano sino de ametralladoras pesadas, de fusiles del calibre 50… Es una potencia millitar que pertrecha a las milicias criminales y que obliga al Estado a desplegar permanentemente a las Fuerzas Armadas porque son las únicas que pueden oponerse en equivalencia de la potencia de fuego. Y el”río de hierro” circula en doble sentido. Las organizaciones criminales mexicanas suben al norte enormes cantidades de drogas sintéticas, sobretodo fentanilo y metanfetamina. Es un circuito cerrado. Las armas que llegan del norte refuerzan el control territorial en el sur , el dinero de la venta de opioides y sintéticos paga más armas, más corrupción, más expansión internacional. Es un tratado de libre comercio que no ha firmado nadie pero funciona mejor que los firmados. Pero el fentanilo necesita quimica y esa química viene de muy lejos.
Las organizaciones criminales han dejado de funcionar como reinos aislados, autosuficientes. Ahora actúan como redes especializadas que colaboran entre continentes mediante alianzas estratégicas. Es como una multinacional con sedes regionales. En Calabria, en la punta de la bota italiana, nació la N´dranguetta, que es la empresa más influyente y prospera del mundo. Pues mientras la cosa nostra sicialiana se debilitaba la mafia calabresa mantuvo algo que la hace casi impenetrable, que es una estructura basada en la famiia y en el código de silencio, la omertá. Es muy difícil saber así algo en una organización donde todo son primos. El resultado, es controlar el 80% de la cocaína que entra en Europa y tiene alianzas con americanos aparte de dominar la logística en puertos como Amberes o Rotterdam. Después los beneficios se reparten entre la hostelería el sector inmobiliario de Italia, Alemania, Suiza y América.
En el espacio euroasiatico opera la mafia rusa. Su historia está ligada a la caída de la Unión Soviética. Las privatizaciones metieron sus métodos en sectores estratégicos como la energía, el aluminio, la banca, el comercio y las estructuras políticas y de inteligencia. En el siglo XXI actúan con ramsonware, intermediación en el tráfico de armas, ayuda aorganizaciones económicas internacionales… Sin la ayuda de los mafiosos las sanciones económicas contra Putin hubieran sido muchísimo mÁs efectivas de lo que han sido en realidad.
En Hong Kong, Macao, el sureste de China es el territorio de las triadas. Estas organizaciones históricas se han reconvertido al comercio ilícito de alta tecnología, de química industrial, son las que controlan redes de empresas clandestinas de fachada y de exportación que envían cantidaedes de precursores quíicos para fabricar fentanilo y metanfetamina por los cárteles mexicanos. Además, la diáspora financiera vinculada a las triadas ha montado el lavado de dinero en América y europa que convierte muy deprisa las ganancias del narcotráfico en dinero perfectamente legal.
Ahora juntar las piezas del puzzle: química de Asia, logística de EEUU, es una cadena de montaje intercontinental en que cada sede regional aporta lo que mejor sabe hacer. El crimen ya no se esconde del Estado porque es el propio Estado quien lo protege.
En la subregión del Grn Mekong, sobretodo en Laos ha surgido una industria internacional del cibercrimen y la trata de personas a gran escala. Son complejos fortificados donde viven decenas de miles de personas captadas con engaños. Allí las obligan a trabajar en régimen de trabajo forzado y sometidas a tortura. ¿que hacen allí? Pues sostienen plataformas falsas de inversión, y plataformas de apuestas ilegales y, sobretodo practican lo que llaman “la matanza del cerdo”: el estafador alimenta a la víctima durante semanas con una relación sentimental o de confianza y, cuando la tienen lista la convence de invertir sus ahorros en una platqaforma falsa. Y después, la sacrifica. La ONU estima que solo las estafas de apuestas en línea dirigidas a víctimas del este y sudeste asiático causaron en 2023 perdidas de entre 18.000 y 27.000 millones de dólares. Otras estimaciones hablan de hasta de 114.000 millones de pérdidas a escala global. ¿Cómo puede sobrevivir algo así en es dificios físicos, en complejos, con vallas, con seguridad, que se vben desde un satélite…? Pues por la complicidad activa de las elites políticas, los mandos militares y los g rupos paramilitares. Y aquí tenemos que introducir el concepto nuevo y escalofriante de “Estados estafa”. El Estado protege la infraestructura delictiva a cambio de una parte del dinero de las plataformas de pago ilícitas que son miles de millones de dólares. Así que la víctima puede estar en Madrid, Nueva York o Mexico y el estafador secuestrado en Myanmar, víctimas del mismo negocio.
No hace falta capturar el Estado. Pues las organizaciones criminales prosperan más donde la autoridad está fragmentada, lugares donde se solapan la seguridad, el comercio, la regulación… donde conviven diversas autoridades que responden de su parte pero nadie responde del conjunto. Por ejemplo, Marsella fue controlada durante años por el Estado con control de las aduanas, la seguridad, la infraestructura, pero con las reformas de los años noventa y consolidadas con la ley de reforma portuaria de 2008 la operativa pasó a manos privadas. El resultado fue una red de autoridades que se solapan. El Tribunal de Cuentas francés ha dicho que la descentralización y delegación de contratos ha debilitado mucho la capacidad de supervisión. Y Europol identifica al puerto como una de las grandes puertas de entrada de cocaína y cananbis a Europa. Es la vía tecnocrática. Aquí nadie tiene que sobornar a nadie porque basta con aprovechar los huecos entre una competencia y otra para colarse. Otro caso es Israel. Tiene una frontera con autoridades donde se mezcla lo civil, lo militar, lo privado… Según el Centro de Lucha contra el Terrorismo de West Point las operaciones de narcotráfico detectadas, frustradas o desarticuladas en la frontera entre Egipto e Israel pasaron de 287 en 2016 a 575 en 2022. En 2022 hubo 18 intentos de pasar confiscando 300 armas. Las palabras “seguridad nacional” abren todas las puertas…
Por eficiencia, por seguridad o por desarrollo hay lugares en que la ley no se aplica igual que en el resto del Estado. Es lo que se denomina “corrupción gris”. Prácticas que no violan ninguna ley pero que socavan la igualdad democrática. Nadie comete un delito pero simplemente las normas valen más para unos que para otros y se aplican arbitrariamente. La democracia sigue igual institucionalmente pero en estos lugares se deteriora y es negociable.
La sangre de todo esto es el dinero. Sorprende lo diversificado que está. El narcotráfico sigue siendo lo fundamental. La cifra es incalculable. En la ruta de los Balcanes entre 2019 y 2022 6000 o 7000 millones de dólares cada año. Y esa es una ruta menor. Pero hay más. La falsificación de productos mueve unos 2,5 % del comercio mundial. Unos 15 millones de personas sometidas a trabajo forzado. Las cifras son gigantescas y si cae un cargamento de droga no hay quiebra. Simplemente se ereequilibran las cuentas con la extorsión, el tráfico de migrantes, o el mercado ilegal de oro o combustible. Claro que ese dinero es sucio y hay que lavarlo. Se la va por el sector hipotecario. También se lava por el comercio con falsedad en las facturas. Y luego hay profesionales del lavado del dinero. Y lo digital (las criptomonedas que pueden mover capitales fuera del sistema financiero).
Contra todo esto la simple respuesta policial no basta. Hay que abrir el campo a los profesionales de la impunidad financiera y las criptomonedas.
Resumen extraído del podcast de Santiago Camacho “Dias Extraños» 10×09

