EL LENGUAJE COMO ARMA

El lenguaje como arma

 

Barbara Cassin (Boulogne-Billancourt, 1947) es helenista, filóloga, traductora, filósofa, psicoanalista, siempre entregada al compromiso cívico, ya sea en el terreno de la enseñanza, en los tratamientos hospitalarios, luchando por los derechos de los inmigrantes, y…miembro de la Académie française. Sus trabajos sobre pensadores griegos son ya clásicos, destacando su acercamiento a los sofistas, sin obviar suVocabulaire européen des philosophes, publicado en 2004,que contó con una treintena de colaboradores, y en el que presentaba cuatro mil términos o expresiones en una quincena de lenguas principales (la presencia del euskera da cuenta de la exhaustividad del trabajo).

Ahora se presenta en Éditions Flammarion su «La guerre des mots. Trump, Poutine et l´Europe»., en donde reivindica la cultura y la crítica como formas de resistencia, en favor de la verdad y contra la tergiversación de las palabras que si sigue la tendencia actual acabará por no poder decir: esto es una mentira. El libro supone en este orden de cosas un grito de alerta ante la degeneración en marcha.

El trabajo es de hondura, lo que no entra en contradicción con la accesibilidad en lo que hace a su lectura, ya que la cantidad de referencias a los modos y maneras de emplear las palabras por parte de los dos personajes nombrado nen el propio título del libro, están presentadas con tino y con una meridiana claridad; diré más, una serie de recuadros destacan algunas de las características y el uso de diferentes expresiones manipuladas, o eliminadas, utilizadas por los dos autócratas visitados, que a la hora de presentar la realidad inventan una neolengua, variando los significados habituales de las palabras, y eliminándolas si es menester con el fin de pintar su realidad. Como no podía ser de otros modo, a las primeras de cambios salen a la palestra los nombres de Victor Klemperer, y su encomiable trabajo sobre la lengua del Tercer Reich, y George Orwell y su 1984, sirviéndose de su compañía para desvelar los términos desterrados y las inversiones de sentido de las palabras con el fin de asentar sus ansias de dominación y violencia. El lenguaje como arma que acompaña al armamento bélico o político e ideológico, o ambas esferas a la vez.

Los comportamientos lingüísticos de los dos sujetos nombrados, usan el poder performativo del lenguaje (Austin pace), con el uso de una retórica simplista, que no es que enuncie el mundo sino que lo fabrica, mensajes cortos, Trump y sus uso de la red Twiter es el paradigma de la transmisión breve y directa, usando técnicas propias de la publicidad…indica Cassin las similitudes de ambos personajes en lo referente a su exhibición de sus cuerpos, buscando poses que, vellis nolis, alientan la homofobia, ya que pretenden destacar sus masculinidad, su potencia, su hombría. El empeño en anunciar lo que van a hacer es otras característica subrayada, usando a troche y moche las amenazas, fanfarronadas, demagogia y chantajes, que acompañan a sus gestos. En este orden de cosas se presenta el discurso en Munich de Vance que hablando en nombre del pueblo, aleccionó a los europeos acerca de qué es la democracia y como ellos, los europeos, no la respetan.

Trump se presenta como el más: rico, más poderoso que el americano medio, más exitoso, más espontáneo y capaz de desdecirse de una frase que acaba de pronunciar, muestra de su capacidad de rectificación, inmediata; él es la representación genuina del pueblo americano, él es el pueblo. Las redes sociales le sirven para comunicar con inmediatez, y la difusión de palabras clave que en su repetición tienden a calar en el vocabulario de los ciudadanos. No elude poner algunos ejemplos que implican a Macron o a Chirac, alardeando de la sencillez, evitando altura cultural, al usar, y ensalzar las virtudes, del lenguaje llano, accesible a todo el mundo. Trump, precisamente, acusa a los demócratas de hablar para listos y no para el pueblo. Tanto él como Putin se presentan como encarnación de la gloria tradicional del pasado de sus países, mirando al pasado como faro del futuro. El storytelling, el contar bellas historias que pueden modificarse adecuándola a la situación vertebra los discursos de ambos personajes, es presentado con ejemplos de Trump, Le Pen o del gobierno chino. Todo lo anterior se completa con una re-escritura al gusto de los nombrados: Putin da lecciones de historia sobre Ucrania, denunciando la falsificación de la memoria de la Segunda guerra mundial, señalando como culpable a Polonia, vendiendo la unidad entre rusos y ucranianos, poseedores de la misma lengua, los lazos históricos traicionados por Lenin; y la invasión no es una guerra sino una intervención especial. Revisión igualmente presente en las versiones trumpistas, publicando, en marzo de este mismo años, un decreto titulado: «Restaurar la verdad y el buen sentido de la historia», atacando abiertamente a instancias culturales, a museos, centros de enseñanza, etc. que emplean criterios de diversidad, contra las discriminaciones; suspendiendo exposiciones e interviniendo en los programas científicos de las universidades, utilizando la suspensión de subvenciones y ayudas a quienes no respeten sus normas…operación que supone una flagrante falsificación de ls historia, escribiendo otra…la imposición de tales criterios son la retirada de inversiones y el silencio forzado.

La empresa de suprimir palabras, y ningunear los significados consagrados de ellas, marcha a toda máquina. La guerra, como queda dicho, se convierte en operación especial, dándose un remplazo de palabras por palabras vagas, y ahí entra la proliferación de siglas, ofreciendo casi cuarenta en el caso ruso; en el caso de EEUU se ofrece la lista de palabras o cosas que ya no existen en el país, siguiendo la idea expuesta abiertamente por Donald Trump: «las palabras son muy importantes y pueden tener consecuencias inesperadas»…un amplio abecedario de palabras en las que se niegan evidencias relacionadas con la diversidad sexual, el feminismo, la homosexualidad, las cuestiones raciales, o los inmigrantes (los mexicanos son delincuentes y terroristas), de género,…todo ello queda fuera de uso, estando prohibida su utilización; todo lo encuadrado en la palabra-maleta (mot-valise), woke, que sirve lo mismo para un descosido que para un zurcido, siempre metiendo en tal saco todo lo que desentona del karaoke del poder. Tampoco faltan los acrónimos trumpistas como MAGA o TACO . Esta conducta funciona igualmente en el caso de Netanyahu cuando habla de restauración de la tierra de Israel, para referirse a la invasión de Gaza o habla de plan de paz que no es otra cosa que la anexión del 30% de Cisjordania, que en su vocabulario es Judea Samaria. Otros casos afines son presentados de Erdogan Orban o Meloni. Entra Barbara Cassin en el terreno de la plutocracia de la que son muestra Trump y Putin en sus inmensas mansiones, riquezas, recurriendo a estimaciones acerca del patrimonio de ambos dos.

También se da repaso a la prohibición de lenguas, (por cierto, no mostrando ninguna sensibilidad con respecto a otras lenguas hexagonales que no sea el francés, ya que según señala estas lenguas minoritarias se mantiene gracias a las reivindicaciones nacionalistas…el francés se impone, por los visto, gracia a la grandeur de la France) , en el caso Rusia/Ucrania, y el caso del español en EEUU, ya que el inglés fue declarada lengua única oficial en marzo de este año. Reflexiona, con la ayuda de los anteriormente nombrados Klemperer y Orwell, acerca de la neolengua, enfatizando en el lenguaje neo-adolescente de Trump, y la escasez de léxico empelado (3000 palabras), la pobre sintaxis que es contraria al logos y una semántica tergiversada. En el caso de Putin, aun teniendo en cuenta las diferencias con respecto al anterior, su habla se basa en los eslóganes, la repetición, emoción, patriotismo, nacionalismo…usando la lógica de que de una afirmación falsa se sigue cualquier resultado, deteniéndose igualmente en las lecciones de Putin convertido en singular sociolingüista.

En medio de estas dos políticas se encuentra Europa, que es el enemigo tanto para uno como para el otro, siendo presentada por ellos como un peligro y como una banda de aprovechados, y ante ello Barbara Cassin reivindica una Europa que, frente a los valores religiosos que algunos pretenden presentar como valores fundadores del Viejo continente, no sea únicamente la reivindicación de su pasado ni, por supuesto, la imagen de su decadencia…Barbara opina que lo esencial es la cultura europea como ara de resistencia, sin caer en posturas esencialistas…«hay cosas que oír, libros que leer», y… Kyiv y Gaza sobre la que los dedos de rosa puedan levantarse sobre ellas.

En el libro de Barbara Cassin se acude en repetidas ocasiones al concepto orwelliano de neolengua, además de otras cuestiones relacionadas con la degeneración del idioma, muy en concreto inglés. Página Indómita publicó una recopilación de textos de Eric Arthur Blair (Motihari, India, 1903 – Londres, 1950), adoptando el nombre de George Orwell para su escritura: «La corrupción del lenguaje. Ensayos sobre propaganda, mentira y manipulación en la política». Cinco ensayos son presentados. En el primero se analiza en idioma inglés, subrayando su sencillez y alertando ante la invasión de bastantes palabras del habla americana al idioma inglés lo que empobrece el idioma, además de que, según señala, cada vez más se recurre a un lenguaje estándar, que no hace sino perder matices al lenguaje. Mucho peso tiene en ello el habla que habitualmente usan los políticos y los contagiados medios de comunicación. En el segundo capítulo, se afea la presencia del lenguaje panfletario que, en especial, invade el lenguaje usado, en especial, por la izquierda, lo que hace que proliferen palabras muy llamativas y descontextualizadas que hacen que el discurso no resulte comprensible para el común de los mortales. En el tercero se habla del lenguaje coloquial subrayando que no consiste solamente en usar un léxico y unas construcciones sintácticas, sino que cuenta igualmente el acento con que se habla. Reitera en el cuarto, el empleo de palabras con un significado claro y determinado, permitiéndose dar algunos consejos que pondría solución al desbarajuste: no emplear metáforas por haberlas visto escritas, usa palabras cortas si puedes evitar las largas, si una palabra se puede suprimir no dudes en hacerlo, si hay palabras en el inglés cotidiano no recurras a palabras extranjeras, ni a términos propias de otra jerga, ya sea científica u otra, y, por último, concluye diciendo que se puede incumplir estas reglas antes de decir algo disparatado. El último ensayo, Principios de la neolengua, es un Apéndice a 1984, en donde enumera el reglamento impuesto en Oceanía, indicando que la puesta en práctica de la neolengua, viendo la complejidad de la empresa que suponía supresión de palabras, cambios de unas por otras y una labor inmensa de traducción de obras clásicas, no hará posible su adopción hasta 2050.

«El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces, […] y para dar una apariencia de solidez al puro humo.». Queda por otra parte subrayada la autoridad de la palabra del líder, que diga lo que diga siempre es verdad, todo ello conduce a una creciente degradación del lenguaje, técnica empleada en los regímenes autoritarios con el fin de manipular con su propaganda y mentiras a los ciudadanos que acaban convertidos en meros súbditos, entregados a obedecer.

Afirmaba Christopher Hitchens en su Por qué es importante Orwell: «Él, a través de su compromiso con el lenguaje como compañero de la verdad, nos mostró que las “opiniones” en realidad no cuentan; que lo importante no es lo que se piensa, sino cómo se piensa; y que la política tiene una trascendencia relativa, mientras que los principios logran perdurar, al igual que lo hacen los pocos individuos irreductibles que se mantienen fieles a ellos.» Christopher Hitchens, Por qué es importante Orwell: «Él, a través de su compromiso con el lenguaje como compañero de la verdad, nos mostró que las “opiniones” en realidad no cuentan; que lo importante no es lo que se piensa, sino cómo se piensa; y que la política tiene una trascendencia relativa, mientras que los principios logran perdurar, al igual que lo hacen los pocos individuos irreductibles que se mantienen fieles a ellos»…Orwell fue un ejemplo destacado de esto último, manteniéndose a lo largo su ajetreada vida ajeno al espíritu gregario.

En fin, la presentada es una antología que no tiene desperdicio, más en estos tiempos de ampliación de la presencia de gobernantes charlatanes que no hacen sino convertir la mentira en verdad, en un generalizado arte de birlibirloque.

———————————————–

Algunos otros textos sobre el tema:https://kaosenlared.net/el-poder-del-lenguaje/

 

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared
Share