EL MALTRATO A LOS ANCIANOS
De las formas de maltrato que se dan en nuestra sociedad, el dirigido a los ancianos es el que menos se ha estudiado y el peor comprendido. Además, hacia este tipo de maltrato ha una menor sensibilidad social (fruto del desconocimiento y la incomprensión) que hacia el maltrato a menores y a mujeres.
La vejez y sus estereotipos
Se tiene la visión, o la representación social, de que las personas mayores han llegado al final de su vida útil y productiva, y que son una carga para los servicios. Predominan hacia los mayores las valoraciones, percepciones e imágenes negativas, todo lo cual hace que se tenga miedo a envejecer. La vejez se percibe como una amenaza, como un periodo que merece miedo y respeto.
El proceso de envejecimiento es universal y común a ambos géneros. Sin embargo se habla de crecer o de hacerse hombre o mujer con respeto y admiración, e incluso con anhelo, mientras que envejecer conlleva respeto e incluso miedo.
Todo está muy relacionado con el bajo prestigio social del que disfrutan las personas mayores en las sociedades contemporáneas, donde predominan los valores asociados a la juventud (a todos nos gusta parecer joven, que nos consideren joven, que nos digan que joven te veo, que bien te conservas y todos, o casi todos, nos intentamos parecer cada vez más joven). Al mismo tiempo que esto ocurre, se asocia la vejez con el deterioro físico, la enfermedad o la pérdida de capacidad intelectual. Pero la vejez también puede ser vista con importantes potencialidades: experiencia, madurez, portadora de saber, serenidad, etc.
El maltrato como objeto de investigación
En cuanto a investigación se refiere, el maltrato y la negligencia hacia personas mayores representa un área muy sensible que agutina múltiples dificultades a la hora de la investigación. Su propia naturaleza oculta hace difícil detectar las situaciones de maltrato. Además, es un tema de los considerados sensibles, o delicados de investigar, debido a las grandes implicaciones emocionales que conlleva el estudio.
Comparando las dificultades de estudiar el maltrato a los mayores con el maltrato dirigido a otros colectivos, se observan diferencias importantes. Por ejemplo, una diferencia entre niños y ancianos es que en la infancia se encuentran bien definidas las fases de desarrollo, lo que permite a los profesionales reconocer, con más facilidad, aspectos de salud y patológicos. A la vez, los niños engeneral tienen una gran visibilidad social, teniendo la oportunidad de ser vistos y tratados por todo tipo de personas y diversos profesionales de la salud y la educación, que pueden reconocer síntomas y conductas que impliquen algo anormal
Podemos señalar otra dificultades: existen determinadas prácticas abusivas que no son fáciles de captar en las investigaciones. Hay aspectos que podríamos llamar “ambientales” y que están directamente relacionados con la calidad de los cuidados, sobre todo en residencias. Entre estos aspectos ambientales se cuenta las características delpersonal (cualificado o no cualificado), los cambios en el personal, el cambio de condiciones básicas de privacidad, el grado y variedad de actividades que ofrecen las residencias a sus residentes, la calidad alimenticia, etc.
Todos estos factores dificultan que la violencia hacia las personas mayores se vea correctamente reflejada en las estadísticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el maltrato a los ancianos es uno de los rostros más ocultos de la violencia, que además tiene muchas posibilidades de aumentar, debido a que en muchos países la población está envejeciendo rápidamente.
Investigaciones en España
El primer estudio hecho en España sobre los malos tratos a mayores dependientes es el realizado, en el año 2000, por María teresa Bazo, catedrática de sociología de la vejez de la Universidad del País Vasco.
En él se detectó que el 5% de los mayores investigado había sido víctima de malos tratos.
Con la finalidad de aportar un conocimiento riguroso de la problemática de los malos tratos a los mayores dependientes, la Fundación Canarias Ágora encargó al psicólogo Fracisco Javier Pérez Montes de Oca y al sociólogo Jaime Granados lópez un estudio sobre el maltrato a la población mayor dependiente de la isla de Gran Canaria. Los resultados se han plasmado en el libro”Vejez y maltrato. Análissi, prevención e intervención ante el mayor dependiente de la isla de Gran Canaria”, publicado por Anroart Ediciones, una editorial canaria volcada en la dinamización del mundo cultural de las islas.
El libro, no sólo recoge los resultados de la investigación: indaga entre otros aspecos, en los factores que colocan a un anciano en situación de riesgo, y en los motivos por los que se produce el maltrato, aspectos malos que deben detectarse para proceder a diseñar y desarrollar instrumentos de deteccion y programas de prevención del maltrato.
Los resultados d ella investigación evidencian que el 7% de la muestra encuestada afirma haber sido víctima de algún tipo de maltrato desde que se encuentra en estado de dependencia. Este es un procentaje superior al del 5% del estuendio mencionado anteriormente. En el ámbito internacional, las investigaciones realizadas en países como Canadá, Finlandia o Inglaterra, o ciudades como Boston o Ámsterdam, ofrecen unos resultados que oscilan entre el 2% de mayores maltratados en el estudio de Canadá y el 7% de mayores maltratados en el estudio de Inglaterra. Sin embargo, estas comparacioes hay que tomarlas con cierta cautela, dado que para cada estudio se emplearon metodologías distintas que pueden incidir en el resultado final.
De los distintos tipos de maltrato, las agresiones verbales son las que más reciben los mayores dependientes. Concretamente , gritar y levantar la voz es el tipo de maltrato que más se sufre.
Estas situaciones de maltrato pueden sufrir un incremento en el futuro, debido al envejecimiento de la población dependiente. Todo ello convierte en más importante, si cabe, desarrollar mecanismos para detectar las situaciones de maltrato a la vez que desarrollar propuestas orientadas a sensibilizar a la sociedad.
¿Quién cuida a los mayores?
Los resultados también confirman que son las mujeres las que principalmente se encargan del cuidado de los mayores dependientes. El 75% de los mayores encuestados señala que es una mujer la que se encarga de cuidarle, mientras que un 24% señalan que las personas que se encargan de su cuidado son tanto hombres como mujeres.
El trabajo del cuidador o, más exactamente, de cuidadora, puede considerarse de un desgaste importante, tanto en el aspecto físico (sobreesfuerzo, agotamiento, etc) como psíquico. En el caso de las cuidadoras informales, éstas pueden llegar a sufrir un continuo deterioro de su vida personal (agotamiento físico, psíquico, situaciones d e estrés) así como de su vida social (se reduce el contacto con el exterior, se deja de ver a las amistades…).
El apoyo informal es el que proporciona la mayor parte de las atenciones y cuidados que necesitan los mayores, siendo la familia la que se erige en el soporte social más importante. Esta situación puede derivar fácilmente en factores estresantes: la exigencia del cuidado, conflictos por la adjudicación de responsabilidades del cuidado del mayor entre los miembros de la familia, aumento de gastos ocasionados por las necesidades de habilitar un espacio en la casa para la persona mayor, adaptación a la nueva situación.
Aunque , en conjunto, la carga que llevan las cuidadoras es pesada, también es importante mencionar las satisfaciones que obtienen, en su mayoría psicológica, como consecuencia de la influencia que tiene su trabajo en la mejora del estado emocional y calidad de vida del mayor dependiente. Otras stisfacciones también están relacionadas con el sentimiento de haber cumplido con su deber, pagar una deuda que tenían con sus padres, etc.
Vejez y satisfacción con la vida
Otro de los aspectos que recogía el cuestionario dirigido a los mayores dependientes era el de la satisfacción con la vida. Los últimos años de existencia, máxima cuando se viven en situación de salud precaria, son proclives a ser analizados como una fase marcada por la desesperanza, el sentimiento de inutilidad y estorbo, insatisfacción, etc
El 67% de los mayores dependientes encuestados afirma que algunas veces, o muchas veces, siente soledad, desesperación y confusión; y el 59% algunas o muchas veces, se siente inútil y un estorbo para los demás. También hay un 34% que considera que no merece vivir como lo hace actualmente, o en las condiciones en las que se encuentra en la actualidad.
Finalmente, en el cuestionario también se hacía mención a que les gustaría tener en el momento actual de su vida para sentirse más feliz. Las demandas en este sentido se orientas hacia tres aspectos: por un lado, y de manera destacada, todo lo referente a demandas de compañía, seguido de demandas relacionadas con la salud. Y en tercer lugar, a un 21% les gustaría estar en su casa. En relación con este último dato, señalar que el 24% de los mayores dependientes que vive en alguna residencia afirma que vive en ella en ocntra de su voluntad, siendo la soledad y la necesidad de recibir ayuda los motivos esgrimidos para explicar por qué se está en la residencia y no en el lugar donde le gustaría estar.
Coclusión
el libro al que hemos hecho referencia nos habla de injusticias y desigualdades. Con ello se pone al descubierto uno de los aspectos más vergonzantes de la sociedad, a la vez que se evidencia la ausencia de los pilares sobre los que debe sustentarse la convivencia humana: libertad, respeto, dignidad.
La conclusión de todo este trabajo es la necesidad de repensar y reconstruir el envejecimiento tanto en el ámbito social y personal, con el objetivo de parecer una etapa final de la vida lo más saludable y positiva posible. Si dentro de los logros conseguidos en el último siglo se encuentra el aumento de la esperanza de vida, el rfeto ahora se centra en mejorar la calidad de vida en los últis años de vida.
Finalmente, es deseo de los autores que este libro sirva para crear la conciencia social necesaria en relación con el maltrato a mayores. Si no hay conciencia, si no hay reconocimiento, no es posible identificar el problema, y mucho menos aún proponer e implementar soluciones.
