¿Hay una lectura llbertarln en tu trabajo? también de otros lugares como Murcia, Madrid, Ex-Sí, en el sentido de que en mi ilustración hay siempre tremadura o Barcelona. Í•le interesa muchísimo todo una preocupación social. l’ío es algo que me proponga ese contexto sncial. En mi serie de ilustraciones fif
directamente, es algo que me sale porque mi forma• ruisenor sin •i , recogidas en este libro [£tii piedro y a » rue libertaria. Ese mirada social no es muy co- perdf rrii centro], intentaba precisamente realizar un
mún en el ámbito de lu ilustración, que por lo general recorrido por toda la historia social del flamenco, con tiene un imaginario muy de clase media, muy pacifi- el pretexto de ilustrar las letras mós clásicas del can-dado. Por el contrario, en mi trabajo hay mirada so- te. No solo me interesan lris artistas, sino también lo cial y conflicto, aunque siempre huyendo del panfieto que les rodea, y todn lo que las letras nos dicen de las y las lecturas stmplistas. lntento también que en todo vldas de los de abaJo. Es algo que tengo siempre muy lo que h•8° haya algo de lu que aprendí haciendo fan• presente.
riues, y que mi cartelerie fiemenca see lo mís punk posible. por ejemplo. En cuanto al cante y el teque, qué relación crees que tiene con las clasea populares.
mis personajes trasmiten un baga}e propio, pern El flamenco no es folclore, auix¡ue a mucha gente esto también colectivo. De alguna manera recuerdan a le sorprenda. Mo es una creación ancestral del ’pue-George Grosz y sus retrams del ambiente obrero de blo™ anónimo, sinn de artistas con nombre y apellido prlnclpfios dnl slglo que trabajgmn en la
No me atrevo a com-pararme con Grosz, que es uno de mis grandes referentes,
«La única salida con sentido es ser segunda mita4 de) siglo XIX y comien-zos del XX. Pero una de sus principales raíces es el foklore rier una décimá parte U kancotirador»
4e su mala hostia a Ta
popular: andaluz, cesteilano, afroan-t›T)ano. gitano por
hnra de retratar al enemigo de clase. Pero tenemos supuesto… En fin, mil cosas. Así que la conexión es aigo en común, que es que también observo mucho, directa, porque lo que cuenta es Sus aspiraciones de me gusta la calle y la gente que pulula por ella. Mucha los de abajo, sus vivencias, sus puntos de vista, con gente que aparece en mis dibujos son tipos reales, que los que no necesariamente tenemos que estar de yo he observado y comido en mi vida en Andalu- acuerdo. Sefíala siempre la perspectiva sobre la vida cha u otms lugares, y en mi cabeza está el bagaje que de la cultura popullar andaluza, y a menudo gitana, arrastran esos personajes, que intento trasladar a la con todas sus contradicciones. Y hubo un momento, ilustmción. a finales del siglo XIX y principios del XX, en que las clases populares abrazarori el Íiamenco totalmente.
En relación al fiameneo, tcómo es tu mirada en Eso provoc8ba mucho odio y desprecio en las clases cuanto a sujeto social v •••Sicto de clase? altas, especialmente en las más ilustradas, como hoy El flamenco sale de abajo, está vinculado con las cla- lo provoca por ejemplo el reggaeton, aunque luego ses populares y las clases bajas de Andalucía, pero muchos señoritos termlnahan en las ]uergas flamen
cas. El flamencn es claramente una expresión artís-tica de las clases bajas y de grupos subalternos como los gitanos, una expresión que muchos arlistas han llevado a un grado altísimo de refinamiento.
Eres profesor de dibujo, ¿cómo te influye esa ver-
En la enseñanza te das cuenta de muchas cosas. Como he sido dibujante toda mi vida, siempre he dado el dlbujo ’por hecho». Pero jamfis me había ¥
Cómo valoras el tleznpo si el que la creatividad ea-tuvo allada con la clase obrera. Las a8os de Heller Gómez, Shum. Esbed, la revista £ktudíns, la gráfica ble t936…
Creo que cuardo la clase obrera desarrolla un grado alto de conciencia, se da cuenta que el terreno artíai-co y cultural es un espacio que también está obligada 8 disputar. Hay un libro que trata de estos cuestiones y que me marcó muchísimo, Lo estático de in resis-tencia, de Deter Weiss. Cuando en un proceso de subetivación la clase obrera necesita nnmbrarse y defi-nirse a st misma, lnev ltablemente tiene que recurrir a diversos manifestaciones artísticas y culturales. En la época que mencionas, el movimiento libertario ge-neró toda una capa de artistas gráficos afines respe-taixlo su libertad creativa al conimrio áe lo que ocu-rría en la URSS. No tengo nada claro que algo así sea posible ahora. Estamos en un tiempo en el que la ÍA amenaza al mundo de la ilustración y todn está muy regulado por el mercado o las redes sociales. Creo que ya no es posible el undeiymund. Ese espacio ha desa-parecido. t le refiero al undeiyround entendido como espacio de creación autónoirio, fuera de control. El undeground siempre ha sido el mecanismo de reno-vación de las industrias culturales, pero esos procesos de recuperación antes eran mucho más lentos. Tenías un margen de años para desarrollar otros puntos de vista, otros formas de hacer, en cualquier émbito cul-tural. Pero ahora esa recuperación por parte del capi-tal y la industria cultural o publicitaria es instantá-nea, no hay apenas margen de acción. Cualquier idea brillante o interesante que sale espontáneamente de la cabeza de un chaval o de un colectivo es capturada en el acto, aunque la persona que ha creado esa obra pretenda mantenerse al margen de los mecanismos de control capitalista.
cuestionado el acto de dibujar, el cómo y el por-que, más allá de las cuestiones de estilo personal. Todn esto me lo he empezado a plantear ahora con la enseñanza. ¿Cuál es la función del dibujo en el mundo de la IA7 Tampoco sé si tiene sentido se-guir per petuando un tipo de enseíiunsa académi-ca del dibujo que viene del siglo XVII. y que está claramente obsoleta. Lo cierto es que no tenemos claro qué es lo que podría sustituir esta metodo-logía, a pesar de las aportaciones de las vanguar-dlas, la Gestalt o la Bauhaus. Por otra parte, está la di ficultad de identificar las necesidades de tus alumnos con respecto al dibujo. Y aquí también hay cuestiones de clase interesantes.
Por ejemplo. yo doy clase en dos ciclos, uno de ilustración y otro de mobiliario. Son dos perfiles de alumnado tnuy diferentes, el de ilustración responde más a un perfil de clase media y el de mobiliario a un perfil obrero. En el currículo que a mí me llega de mobiliario, la parte creativa está muy arrin-conada, se espera del alumnado que tenga ciertas destrezas a la hora de proyectar o diseñar un mue-ble, pero nada mís. Esto me llama la atención. Los estudiantes de ilustración, al igual que yo hacia, dan el dlbuJo ”por hecho“. Para los estudiantes de mobiliario el dlbu)n es un descubrimiento y una conquista. Cuando ven que son perfectamente ca-paces de sacar con carboncillo el claroscuro de un bodegón alucinan, porque siempre han entendido que eso no es para ellos. Eso es cosa de artistas.
¿Como ha ocurrido con Banksy?
SI, da exactamente igual que quieras entrar o no al mercado, si no lo haces tú lo va a hacer otro adap-tando tu fórmula. No hay escapatorla. Además, está la aspiración legítima de vlv tr de tu trabajo creati-vo. Ahí vas a tener que negociar con actores que a lo mejor no te gustan, y entrar forzosamente en la espiral del mercado, porque tus amigos de la casa okupada no pueden pagarte por un cartel, y hasta tu sindicato tira de la JA. Si quieres ser profesional, creo que la única selida con sentido es ser un fran-cotirador. Afortunadamente, en el inunda del cómic y la ilustración hay gente así, que está inserta en los mecanismos del mercado, que tiene un trabajo más o menos rentable y vive de su obra, pero que tiene mirada social muy consciente y sabe a dónde apun-ta. Gente como Ana Penyas, Arnal Belleeter, Riki Blanco… A mí me da risa esa idea absurda, hereda-do del romanticismo, de que un artista comercial es un artista que «se ha vendido’, un traidor. También venden su trabajo los camlareros y los albaniles, ¿te crees superior a ellns porque tu trabajo es creaflvn? Vaya idea més burguesa. Por supuesto que hay que venderse, pero sin rebajar tu discurso, y aprovechar todns los altavoces que te den para difundirlo. Eso si es que te quieren comprar, claro. Porque si soy funcionario es por algo (risas). M
