Tecno-colonialismo e impacto de las IA y Chatgpt en el mundo real

TECNO-COLONIALISMO E IMPACTO DE LAS IA Y CHATGPT EN EL MUNDO REAL

 

Lo que llamamos inteligencia artificial es un conjunto de ordenadores que utilizan enormes cantidades de datos almacenados en lugares físicos que consumen minerales, agua y energía. Ese lugar ideal que llamamos “la nube”, donde almacenamos datos de manera incorpórea, en realidad es un conjunto de ordenadores conectados a Internet.

 

Cada clic, cada búsqueda en Internet, cada archivo guardado en la nube requiere energía, agua y espacio físico.

 

Que nuestra vida digital parezca inmaterial es el mayor éxito del tecnocaitalismo. Gracias a la metáfora de la nube digital, han conseguido colar sus narrativas donde la tecnología parece fácil de usar y difícil de comprender.

 

Internet, la Inteligencia Artificial, son algo material. Es un lugar físico en el que se almacenan equipos que están funcionando 24 horas diarias, todo el año. Esa supuesta “artificialidad” es falsa, en realidad, es otra tecnología extractiva que necesita destruir el planeta y consumir recursos para desarrollarse. Son centros de datos., cables y cables submarinos, antenas, satélites, dispositivos… y un largo etcétera de infraestructuras que sustentan el mundo digital actual.

 

La digitalización se ha convertido en sinónimo de progreso. Sin embargo, detrás de “la nube”, se esconde un modelo basado en el extractivismo de recursos: territorios drenados de agua y energía, comunidades desplazadas y una acumulación de poder tecnologico en manos de unas pocas corporaciones. La idea de que el desarrollo tcnologico es progreso y es la solución a todos nuestros problemas está altamente difundida, sea entre capitalistas convencidos, o entre un amplio sector de la izquierda.

 

Tecno-colonialismo

 

Si hablamos de colonialismo, la colonización supone la usurpación y apropiación de la tierra, des u riqueza y recursos; el sometimiento de la población, etc. Este hecho está generalmente asociado a un país o a una entidad territorial. Sin embargo, si le añadimos la capa tecnológica, vemos que la tecno-colonización no responde a la usurpación de países, sino sólo a aquellas zonas donde existen los elementos, generalmente minerales, necesarios para la produccción de tecnología, áreas con recursos energéticos y mano de obra barata para la producción o áreas donde tirar la basura tecnológica sin coste para el productor.

 

Por ejemplo, estamos viendo cómo en República Democrática del Congo (RDC)., se está produciendo una guerra impulsada por ruanda con apoyo de Occidente, en sólo una zona, Goma, que es dónde se produce la explotación minera de los elementos necesarios para producir tecnología. La ambición de Ruanda no es colonizar RDC sino tan solo el área de Goma.

 

La identidad del colono ha quedado diluida.

 

Tradicionalmente el colono, actúa en nombre de un país, Estado/Nación, religión, es decir, que también tinene una identidad fuerte y visible, pero en el tecno-colonialismo es mucho más difuso, sus fronteras se nos escapan de entre los dedos aligual que sus “gobernantes”, de hecho los tecno-colonos operan en la sombra. No suelen ser ni el propio Estado ni el de otro país, sino empresas privadas transnacionales.

 

Creemos que es necesaria una reflexión sobre las implicaciones del desarrollo y promoción de la tecnología, pues su expansión tiene relación directa con el cambio climático y sus consecuencia a nivel global. Y esta reflexión debería llevar a posarnos preguntas como:

 

¿Para quién se crea la tecnología?¿Para quién es accesible? ¿A quién beneficia?.¿Cómo nos afectan y como afectan las tecnologías a los demás?¿Qué se busca con ella?¿En qué sentido y para qué la necesitamos?

 

¿Qué tipo de vidas, cuerpos y territorios produce?¿Realmente necesito este dispositivo, esta aplicación/programa, hacer este click, entregar esta información?¿Qué tecnologías posibilitan el tipo de mundo que queremos habitar y cuáles son falsas pantallas que reproducen la lógica neoliberal capitalista?

 

Podemos afirmar que la tecnología tiene fuertes impactos en todos pero a veces no podemos ver que estos son diferenciados según las intersdeccionalidades de las personas y comunidades.

 

Aterrizando en Aragón

 

Aunque como territorio del “norte global” nos libramos de algunas de las afecciones de estas tecnologías (aunque a mucha m enor escala conviene de que no nos olvidemos de que aquí también hay minería destructiva, explotación laboral, contaminación…) en Aragón estamos protagonizando un episodio más de extractivismo derivado de las tecnologías de internet: los centros de datos.

 

Numerosos centrso de datos se han instalado en esta región y buscan ampliarse. En el caso de Villanueva de Gállego, cuando todos los edificios estén terminados, ocuparán una extensión superior a la del propio municipio. Tierras anteriormente de cultivo, ahora son naves de hormigón. Escogen territorios despoblados y envejecidos, donde la contestación sea nula. Cuando unaz ona ya está despoblada es cuando puede apareder una invasión del territorio. Y ahí ya da igual…

 

Internet y la IA consumen agua

 

Sí, asi es, uno de los efectos que más pasamos por alto. Para refrigerar los centros de datos, hace falta agua, mucha agua. Y normalmente agua potable.

 

Sólo en Aragón, donde el agua ya es un recurso escaso, se han comprometido 755,7 millones de litros al año, equivalente a una pequeña ciudad. En el caso de nuevo de Villanueva de Gállego por ejemplo, el consumo multiplicará por 5 al de la población local. El Gobierno de Aragón ha autorizado a Amazon a extraer agua de los acúiferos del Gállego y del Ebro en 9 pozos en los que no va a haber control público alguno.

 

El consumo directo de agua para refrigeración será la mitad que todo el consumo de agua de la ciudad de Zaragoza(más de 300.000 personas y sus negocios y empresas). Además, la alta temperatura a la que se vierte el agua utilizada en los procesos de refrigeración puede tener un impacto enorme en la fauna local.

 

Cuando el agua escasee y toque sequía, el grifo que refrigera estas “macrogranjas” va a ser muy difícil de cerrar. La inteligencia artificial , y no la sequía, será la que nos matará de sed.

 

Internet consume energía.

 

Internet consume energía

 

Cuando todos los centros de datos que Amazon se ha comprometido a levantar en Aragón estén a pleno rendimiento, consumirán más enenrgía que el de toda la Comunidad Autónoma.

 

En estos territorios del Viello Aragón,tenemos bien recientes las luchas por el impacto de las energías renovables. Macrogranjas solares y mega proyectos eólicos. Destrucción del territorio ¿para alimentar a quién?

 

Para hacernos una idea de la voracidad, Amazon recientemente ha comprado una central nuclear en Pensilvania, para asegurarse la alta demanda en electricidad y Google tiene el prouecto de instalar pequeños reactores nucleares en sus instalaciones.

 

El actual boom de la inteligencia artificial (IA) está escalando este problema a otro nivel. Los productos de IA generativa, como los chatbots o las aplicaciones para crear artificialmente contenidos, precisan de capacidades de computación nunca vistas hasta la fecha multiplicando el consumo a valores inimaginables.

 

La promesa del trabajo

 

Estos centros aterrizan en los terrritorios con las dos promesas que más necesitan hacer las autoridades locales a su electorado: progreso y puestos de trabajo.

 

Pero la realidad es otra. Aprovechan los imaginarios asociados a la industrialización, donde las fábricas empleaban una enorme cantidad de mano de obra. Pero actualmente son instalaciones altamente automatizadas y casi todo su trabajo es remoto.

 

En las zonas donde se han instalado no solo no han creado puestos de trabajo, sino que los han destruido. La población local, tras el paso de las burbujas de las promesas electorales see encuentra ua amarga realidad: tienen instalaciones industriales que se han comido su terreno, roban su agua, emiten ruidos, tienen que pagar sus costosas infraestructuras y no gneran puestos de trabajo.

 

Conclusiones

 

Si la Inteligencia Artificial es útil o no es irrelevante. Podría ser extremadamente útil, pero si aún así hace que el planeta arda, no es buena. ¿Queremos quemar el planeta para producir ilustraciones baratas y respuestas rápidas y poco fiables?

 

Abrir nuevos imaginarios de los usos de la tecnología es esencial para no someternos a ella sino poder usar su potencial para el beneficio común. Recuperar un imaginario tecnopolítico propio y radical frente al impuesto por las grandes corporaciones, determinará cómo queremos desarrollar la tecnología y con qué objetivo. Existen alternativas. Repensemos su uso.

 

Como consumidores digitales podemos tomar responsabilidad de nuestro rol. Asumir un papel activo y presionar con nuestras preferencias de consumo. Hacer del consumo digital un proceso consciente, sobre el que reflexionar en colectivo.

 

Pero no dejarnos aplastar por la individualización de la culpa en el impacto ecológico de los datos, como ya hicieron con la huella de carbono. Sino utilizar nuestros roles dentro de los colectivos para generar cambios más significativos. Con nuestro consumo podemos cambiarlo, pero no de manera individual sino colectiva, que es donde reside nuestro poder. Nuestros gestos individuales son gotas perdidas en la nada en solitario, y forman ríos dentro de una colectividad.

 

Gracias a “Tu nube seca mi río” por los textos e inspiración para escribir este artículo.

 

Extraído de la revista

Escatizar nº16

 

Extraído de la revista libertaria v”Ekintza Zuzena”nº52 2026

 

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