VIOLENCIA POLÍTICA Y NUEVOS FASCISMOS

VIOLENCIA POLÍTICA Y NUEVOS FASCISMOS

Colocarle el adjetivo “nuevos2 a los actuales fascismos es seguramente un eufemismo o una exageración. Los fascismos actuales son los mismos que hace un siglo, pero aderezados y potenciados por las nuevas tecnologías de las redes sociales. De hecho, siguen siendo como antaño, no otra cosa que los instrumentos de manipulación y control de las clases dominantes y los poderes fácticos para conjurar los posibles peligros de que el statu quo cambie en contra de sus intereses. Existen diferencias históricas, pero más de forma que de fondo. En la actualidad, los militares golpistas del 36 no habrían necesitado un “Glorioso alzamiento Nacional”; bastaría con controlar las redes sociales y los principales medios de comunicación, para llegar al poder por medio de unas elecciones “libres” tras colonizar adecuadamente las mentes de los votantes. La ideología gfascista consiste únicamente en dar respuestas simples a problemas complicados; dar consignas en lugar de elaborar argumentos. En definitiva, todo se reduce a una sistemática negación de la complejidad del mundo.

En la España de nuestros días, hemos podido constatar hasta la saciedad que la tan cacareada y loada Transición no fue sino un gran montaje lampedusiano, que cambió lo accesorio para dejar intacto lo fundamental: el núcleo duro del poder fascista. Partiendo de la constatación de que el famoso proverbio chino: “una mentira recurrente acaba por convertirse en verdad”-rentabilizado por Goebbels para la propaganda del partido nazi- funciona adecuadamente, los actuales neogeóebbelianos españoles se aplican con fruición a la difusión de bulos por todos los medios a su alcance, después de co,probar que, efectivamente, funciona. Así, hemos podido comprobar que, en las redes, un bulo se difunde más rápido y mejor que una verdad. Tras un estricto control de los medios afines, abundantemente regados con dinero público de aquellos organismos que controlan y con la colaboración entusiasta de una importante minoría de personas muy patriotas, pero que no sabrían situar a España en un mapa, difunden masivamente todo tipo de mentiras, repetidas obsesivamente por los medios previamente subvencionados.

Por otra parte, admitido sin discusión el dogma -o el cuento infantil- de la separación de los tres poderes del Estado como un axioma incuestionable y una vez conquistados los poderes Judicial y Legislativo, se aprestan a la conquista del Ejecutivo por tierra mar y aire. En la guerra y el amor todo vale para ellos, por que ya sesabe que el fin justifica cualquier medio. Si aello le añadimos la tibieza de una socialdemocracia, incapaz de defender adecuadamente los intereses de las clases populares a las que dice representar y una izquierda parlamentaria cuya principal ocupación es escindirse una y otra vez y mostrar su incapacidad de conformar un frente común, ya tenemos el terreno abonado para que el fascismo “democrático” conquiste cada vez mayores cuotas de poder y en el colmo de la desvergüenza, enarbole la bandera de la libertad. Alguien dijo una vez que el mayor logro del fascismo es que hagamos lo que ellos nos dictan mientras creemos estar ejerciendo nuestro libre albedrío.

Dado que carecen de un programa político coherente que presentar a sus adeptos, más allá de la defensa de los intereses de los amos del cortijo, sus proclamas, ayunas de contenido político real y concreto, se limitan a repetir sus mantras, aunque algunos resulten tan contradictorios como defender el ultraliberalismo económico más absoluto y por otra parte manifestar su fobia a las personas migrantes, claramente en contra de los intereses de sus dueños empresarios, que apuestan claraemnte por la entrada de mano de obra barata, susceptible de ser explotada adecuadamente.

Si a todo ello le unimos la mediocridad intelectual de dirigentes como Abascal, Ayuso, Moreno Bonilla o Mazón, junto con la aparición de algunos indigentes personajillos con carnet de periodista, que van esparciendo la buena nueva de sus estupideces por doquier, podemos conjeturar que el caldo de cultivo del fascismo está servido en abundancia; el huevo de la serpiente está eclosionando mientras el capitalismo combate su decadencia exacerbando sus mismos métodos de siempre, pero ahora contando con la coartada de parlamentos y elecciones.

En definitiva: un fenómeno con muchas vertientes…

Extraído de la revista “Al Margen” Nº 136 Invierno 2025

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