LA INAUGURACIÓN DE LA ERA DE LA “DEMOCRACIA COMERCIAL”
Estos días pasados ha acaecido la invasión por EEUU de un país soberano como Venezuela, con el secuestro de su presidente el señor Maduro a Norteamérica y que haq sido llevado ante los tribunales yanquis acusado de narcotráfico y otros delitos, no sabemos con qué pruebas.
De un tiempo a esta parte, desde hace unos diez o quince años, la agenda nacional española se nugre de hechos internacionales que nos afectan directamente. Tenemos un relicario de circunstancias que podemos poner sobre la mesa para ver que es una realidad que en nuestra perspectiva de los hechos políticos está la invasión de Ucrania, el genocidio de Israel en Gaza y ahora la incursión de EEUU de un país soberano como Venezuela. En este último caso, tiene unas características singulares, no sólo en el perfil de cómo se ha producido, no en el hecho en sí que es algo ya previsto en la agenda de nuestras preocupaciones, pues significa la clausura del derecho internacional. Es decir, laabrogación del mundo construído tras la Segunda Guerra Mundial, un mundo multipolar, que actuaba por reglas, derechos, acuerdos, asumidos por la comunidad internacional, que desde los últimos veinte años, coincidiendo con la llegada al poder de la primera legislatura de Trump y la llegada al poder de Putin, ambos en dos macropotencias, ambas potencias nucleares, eso se ha terminado. Ahora lo que tenemos es una actuación unilateral de las grandes potencias al margen del derecho internacional. Por eso estamos concernidos por lo que ocurre al poner en peligro principios de soberanía, de derecho internacional, que hasta ahora han sido considerados “sagrados”. El último exponente de esta deriva es lo que acaba de suceder en Venezuela. Es una deriva preocupante pues nos pone en manos de los poderosos. Es decir, desaparecen las normas y los derechos y se instaura la ley del mas fuerte. Es un cambio civilizatorio de enorme importancia. Es una quiebra en los valores más sensibles de la democracia y nos aboca a un mundo bárbaro. Esto exige actuar en perspectiva; analizar lo que puede venir; pero también en retrospectiva, es decir, que lo que viene venía ocurriendo ya.
En el caso de la violación de la soberanía de Venezuela con el secuestro de su presidente, esto solo es la punta del iceberg. Pues nos lo han narrado el propio invasor como si fuera una mala pelicula, pues la forma de expresarse de todo el equipo gubernamental era impropia de unos gobernantes que se supone q ue tienen un mínimo de respeto y responsabilidad por los hechos que les incumben. Pero hay una parte oculta que se manifiesta, de alguna manera, dando claraemnte a entender que lo que ha ocurrido en este caso es una especie de simulacro. Todo indica que esa acción militar estaba pactada con el régimen de Nicolás Maduro.
Hay dos cosas sorprendentes y contradictorias si no hubiera sido el caso de un atrezo convenido. Al margen de la retórica de algunos dirigentes venezolanos, los que seguían siendo uña y carne del núcleo duro de Nicolás Maduro, están expresando. La primera ya tenemos un tiempo de visión que ocurrió en esta acción militar, es que contrariamente a lo que ha sido la dinámica, la gesticulación, el carácter casi diario del régimen madurista, que era la movilización de la gente en la calle con militares y paramilitares apoyando al régimen no se ha conocido al día de hoy ninguna movilización masiva o importante. Como podría parecer ante un hecho de esta gravedad. Y no se ha producido ni en un sentido ni en otro, que esto también es interesante. Ni a favor de lo que EEUU llama la “extracción” que es un eufemismo para hablar claramente de un secuestro. Ni en contra, que seríalo lógico al haer sido un ataque contra la soberanía del país. Lo lógico hubiera sido que las propias autoridades que siguen en el poder en Venezuela hubieran motivado e instado a la población a salir a la calle, como lo han hecho muchas veces. Eso no se ha producido. Lo que quiere decir que hay una intencionalidad de ese gobierno de no movilizar a las masas creando un estado de confrontación.
Y el otro elemento importante es que no han aparecido esas fuerzas militares que llevan muchos años, desde la época de Hugo Chávez, en Venezuela y que se habían convertido en una especie de segundo ejército en el país. Eran las tropas cubanas que llevan mucho tiempo operando en Venezuela. Esto indica que el propio gobierno de Venezuela no ha querido hacer nada y también que en Cuba no ha habido ninguna intención de exponer sus fuerzas en una defensa, a lo mejor, numantina de Nicolás Maduro.
Estos dos hechos son visibles. No necesitan un análisis periodístico ni de Ciencias Políticas. Es una acción sorprendente a diferencia de otras anteriores acaecidas por todo el globo en Ucrania, por parte de Rusia y en Palestina, por parte de Netanyahu. La singularidad aquí se ha producido una acción unipersonal, contra el presidente Nicolás Maduro, pero al mismo tiempo la misma persona, el mismo país que lo ha hecho, se ha jactado que la que va a estar al frente del país es la número dos del magnatario, que es respnsabled e los mismos hechos que Maduro igual que el resto de su gobierno. Y esto sigue ahí dicho por el mismo presidente Donald Trump pero bajo su protectorado. Trump ha dicho que durante un período de tiempo que llama de “transición” en el país gobernará la número dos y que ella, tras pedir la liberación de Maduro no llame a la gente a la calle, no agite, no movilice es sorprendente. Esta número dos, Delcy Rodríguez, es al mismo tiempo la ministra del petróleo.
Todo esto demuestra el cambio de la prevalencia de un mundo de intereses sobre un mundo de valores que ya se nos viene encima. La experiencia con Delcy Rodríguez recuerda aquello que dijo Francis Delano Roosevelt, presidente de EEUU en 1979, respecto del dictador de Nicaragua Somoza. Le dijeron: “Pero es que Somoza es un hijo de puta”. Y el dijo: “Si, pero es nuestro hijo de puta”. E acepta que se elimine al presidente de ese gobierno que según Rodríguez y los demás era el legítimo a cambio de unas concesiones para mantenerse en el poder, descalificar a la oposición que había ganado las elecciones, y a costa de vender la riqueza del país al invasor.
Al gobierno de Trump le importa poco Venezuela. El chavismo e incluso el gobierno de Maduro, excepto el señor Maduro, y lo que le interesa de verdad es el petróleo, gestionarlo con sus empresas y que vaya a sus manos, es decir, que el petróleo si y lo demás, si el chavismo es una dictadura haceís lo que queráis. Por eso hay que ir en retrospectiva. Esta operación militar de secuestro de Maduro es una “operación militar especial”. Esta acción como la que hizo el señor Putin en Ucrania, absolutamente contraria al derecho internacional,que ni siquiera usó los mecanismos tradicionales de previa declaración de guerra. Se hizo en un marco que de alguna forma focaliza a la opinión pública contra el agresor. Es otra operación especial, la primera, después de aprobar el gobierno de EEUU la nueva estrategia de seguridad nacional. Esta estrategia pone como referencia de los objetivos yanquis lo que ya se está haciendo desde hace mucho tiempo por parted e otras potencias, con la connivencia de EEUU. Nos referimos a la operativa de Putin en Ucrania, la invasión de Ucrania y el genocidio de Natanyahu en Palestina. Son acciones al margen del derecho internacional, violentas, militares, que buscan intereses directos para esas naciones. Esta nueva “doctrina Monroe” que es la misma que usó Putin en Ucrania, que le salió bien en 2014, fue la ocupación de Crimea como resultado. Y con una segunda “operación militar especial” que les salió mal pues se encontró con un país que se le opuso y no pudo descabezar al gobierno de Zelensky, y ha dado lugar a una guerra que le está costando mucho a Rusia remontar. El caso de Netanyahu está claro; aprovechando la excusa de la acción de Hamas ha ido a una operación de tierra quemada. Por tanto, es similar. Si algo está en el marco de mis intereses o lo puede estar en un futuro voy a por ello independientemente de vulnerar derechos internacionales de que mantenga dictaduras o genere genocidios. Volvemos a 1933 con Hitler y el “lebensraun” o “espacio vital”. Volvemos a las “zonas de influencia”. Entonces el espacio vital en razón de comunidades germanoparlantes y ahora, en el siglo XXI, en función de intereses económicos(el petróleo). Trump lo ha dicho claramente: “Nos quedamos con el petróleo de Venezuela y la señora gobernante la dejamos”. Y ella ha dicho que no le importa colaborar porque no les importa que sea un narcoestado, que haya miltafres que hayan cometido torturas o crímenes, etc. a EEUU no le importa. Norteamérica ha ensayado bien este modelo. Ha repartido con Putin las zonas de influencia y se ha asegurado que la gente no salga a defender la revolución bolivariana. Marco Rubio, que fue gobernador de Florida y cuya retórica responde a la comunidad cubana de Miami advirtió que los siguientes iban a se Cuba, Colombia, etc Pero Cuba no tiene más que pobreza y los norteamericanos no quieren gestionar un país que les cueste dinero. Van a por Venezuela donde hay petróleo, riqueza y negocio. Los nuevos intereses de las grandes potencias no son ideológicos, no son ded erechos, no son de valores, no son humanistas, no son de respeto a la democracia: son únicamente económicos. Cuba no tiene nada; están sin luz la mayor parte del día y en una emergencia continua… Esta ha sido la primera puesta en práctica de la estrategia nacional que, en el propio texto dice que, ellos se van a llevar bien con todo el mundo, sea con una dictadura, sea con una sociedad atávica que persigue a las mujeres, etc siempre que “tengan intereses económicos coincidentes”. En la nueva estrategia nacional a eso se llama “democracia comercial”.”EEUU priorizará la democracia comercial” y ahí no hay amigos(Europa es una competencia y no un amigo). Y la OTAN no es una alianza en expansión dejando a Putin desestabilizar a Europa. Esta estrategia la inició Putin en 2005 cuando declaró que la desaparición de la URSS había sido el hecho geopolítico catástrofico del siglo XX. Esto coincidió con lo que dijo Trump en su primera legislatura: que en los mandatos estadounidenses anteriores de habría producido un descalabro casi irreparable de EEUU. En 2021 Putin sacó el documento de la estrategia nacional de la Federación Rusa que contenía unos parámetros parecidos: “No nos importa el color político del gobierno sino que cumpla nuestros fines”. Por ello, por entonces, se alió con la extrema derecha europea que ha creado una distorsión de izquierda pro-Putin con la derecha alternativa. Putin se convirtió en el mayor financiador de los partidos de extrema derecha. Lo que le interesa es ganar zonas de influencia económicas. Y su estrategia nacional desde 2021 es que ha de haber una confrontación con Occidente que se concretó en la invasión de Ucrania.
Los sucesos de Venezuela responden a un nuevo mapamundi político de las grandes potencias que rompe el derecho internacional y pone en marcha algo tenebroso: que las grandes potencias pueden hacer lo que les venga en gana sin tener ningún tipo de valor que respetar sino solo los que sean sus propios intereses económicos principalmente (“democracia comercial”, según la estrategia nacional de EEUU). Esto es todo lo contrario de la democracia que siempre ha sido considerada como control del capitalismo, el control de un capital sin reglas. Y la novedad de Venezuela es que esto se hace en connivencia con otros miembros del resto del gobierno de Maduro a cambio de que no se los toque, y a cambio del protectorado sobre el petróleo del país y que la oposición interna de Corina Machado que es la que ganó las últimas elecciones(para evitar que pusiera algún elemento nacionalista perturbador) fuera eliminada. Fera todas las freglas y un mundo en el que riga la ley de los más fuertes. Quieren avanzar en su potencial económico sin importarles su asociación con lo más inmundo local.
¿Qué se puede hacer para no convertirse en vasallos de las grandes potencias? La abrogación de Putin del derecho internacional hizo como piezas de dominó que hace que se consientan las imposiciones imperialistas. Favorece a EEUU al que no le convenía una invasión terrestre a Venezuela pues se convertiría en un nuevo Vietnam. Así, la operación le ha salido redonda a EEUU. Solo la Unión europea será un espacio que conserve derechos y libertades. Pero esto es difícil pues está minada por dentro por su extrema derecha. Hay una confluencia ideológica contra los valores democráticos (grandes potencias, extrema derecha,izquierda apática si no atacan a sus referentes): al margen de su retórica están todos ellos en connivencia: Trump, Putin, Netanyahu, BMS, etc si los bolivarianos hubieran llamado a la resistencia sería un Vietnam para EEUU pero han hecho todo lo contrario pues Delcy se puso a disposición de Ttump para seguir gobernando. Se avanza en la destrucción de todo el derecho internacional porque nadie lo defiende(Ni la ONU, ni la UE, etc). En el calendario está Groenlandia para EEUU y Taiwan para China.
