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¿CHALECOS AMARILLOS?


¿Chalecos Amarillos? (6)

Por G.C.I.

QUIEN NADA ROMPE, NADA OBTIENE
NO SOLUCIONAREMOS EL PROBLEMA DEL FIN DEL MES HASTA QUE NO SOLUCIONEMOS EL DEL FIN DE ESTE MUNDO

Esta es una de las primeras pancartas de los chalecos amarillos Principios de Noviembre 2018

 

CAPITALISMO Y HUMANIDAD:

¡OTRO SALTO DE CALIDAD EN EL ANTAGONISMO!

 

Este sistema es una catástrofe cotidiana para los seres humanos. No queda uno solo (15) que, al día de hoy, no sea atacado en lo que tiene de fundamental, para su vida, para su supervivencia. Nos contaminan el aire, el agua, la tierra, las plantas, los mares…, nos envenenan la vida, nuestra propia vida y la vida de todo lo que nos permite subsistir (mundo vegetal y animal). La explotación del hombre por el hombre, se ha vuelto un calvario generalizado para todos los seres vivos. Ese calvario es mantenido por la violencia cada vez más imponente de los Estados, del Estado mundial del capital.

El terror de Estado está en todas partes, en todos los países, en tu casa, en tu cama, en tu trabajo, en la calle todos los días. La esclavitud de la especie humana ha dado un salto de calidad en base a la fortaleza de lo políticamente correcto: en nombre del progreso, del antifascismo, del feminismo, de los derechos del niño, de la lucha contra el calentamiento global a la vigilancia del vecino, la imbecilización ciudadana, el alcahuetismo omnipresente…

Todo es controlado, todo es vigilado, todo es mirado por el ojo del “gran hermano”. El programa progresista del leninismo/ estalinismo y/o del nazismo/fascismo, de un gran campo de concentración adonde se escupe plusvalor y un brutal Estado Gendarme totalitario y terrorista, ya no es el “privilegio” de ciertos países y “Estados totalitarios” sino que se ha generalizado y hoy ocupa todas las latitudes

Evidentemente se puede decir que, nada de eso es nuevo, y que el capitalismo es así desde siempre. Sin embargo, hay características específicas de las últimas fases del capital que se han ido precisando en las últimas décadas, que acumulándose cuantitativamente, han dado un salto de calidad impresionante haciendo que todas aquellas tendencias se hayan agravado. Hoy no solo hablamos de que todo es cada vez, cuantitativamente, más grave, sino que el antagonismo ha explotado, la acumulación cuantitativa…explotó, explota y explotará en estos años

Esto, se puede constatar a simple vista en la destrucción del planeta, en la contaminación generalizada, en el veneno que respiramos, que tomamos, que comemos… El antagonismo de clases y proyectos sociales sigue siendo el mismo, pero las condiciones adonde esa situación explosiva se concentra, cambia elementos decisivos en el combate por la vida de la humanidad.

La misma generalización de los procesos de destrucción humana que el capital produce, hace, justamente, que tenga muy poco sentido las luchas en las fábricas o a partir de las mismas, porque es toda la vida humana que se encuentra directamente atacada, y la humanidad, que solo puede existir como comunidad de lucha contra el capital, solo se puede encontrar en la “calle” (en el campo, en el planeta entero) cuando, de una forma u otra, se puede bloquear la reproducción del capital en su conjunto: ya no existe ni el lugar de producción, ni el barrio o el club obrero… en donde podíamos hacernos fuertes.

Por eso, las luchas de resistencia proletaria que antes partían de las fábricas y los círculos obreros, parten cada vez más de la circulación misma de los seres humanos, del transporte, de la ocupación de la calle, de la organización territorial y en base a las “redes sociales”. La circulación de la información y la circulación del valor, que alimenta el valor en proceso, es hoy el centro neurálgico de la reproducción capitalista.

El dinero, como las redes sociales, o los Smartphone y la urbanización, son al mismo tiempo la opresión misma y el centro de la vida, el enemigo total y lo que debemos utilizar y, en cierta forma, apropiarnos (reinventándolos, reprogramando, creando otras formas de codificación…) para destruir el sistema.

Todo ha cambiado, las relaciones humanas están cada vez más mediatizadas por la frialdad, la tecnología, la inhumanización, la atomización privativa, el propio Estado y al mismo tiempo es la continuidad de la catastrófica sociedad del capital. El ser humano queda inundado en un océano informático gestionado por el poder. Hoy es mucho más visible que el desarrollo tecnológico no ha mejorado la vida. Vivimos peor que nunca, nunca hubo tanto sufrimiento humano alternando con el lujo indecente de la clase en el poder y en particular de la oligarquía financiera mundial. El capital es un todo caótico y monstruoso que nos abarca (subsume), pero al mismo tiempo ese todo que nos oprime, lo podemos paralizar y reventar en cada nudo circulatorio. En cada rotonda que paralizamos constatamos que ese todo es mucho más vulnerable y que el monstruo del valor que domina cada acto “humano”, es más fácil de reventar. ¡Nunca la dictadura del valor le hizo tan mal a la totalidad de la especie humana y nunca parece, más al alcance, la revancha de la humanidad destruyendo al valor por la revolución social!

Ningún cuestionamiento particular tiene sentido, el mismo sistema empuja a un cuestionamiento global, total, radical. Por ello, en cada revuelta se va mucho más rápido a lo general, a lo internacional, al ataque de los centros de decisión del capital internacional centralizado a su vez por el capital financiero mundial (como fueron las luchas afuera y contra las cumbres internacionales, la Unión Europea, el Fondo Monetario internacional, los Fabricantes del Dinero como el Banco Central Europeo y/o , etc.), a ocupar la calle a concentrarse en las rotondas, paralizar la circulación, a sabotear internet y/o utilizar algunas de sus herramientas, contra el sistema global. Por eso, en un mismo momento, hay millones de proletarios peleando contra los proyectos mineros y otras contaminaciones de la vida en todas partes. Por eso la “normalidad” del capital hoy, cuando escribimos estas notas, es que haya millones peleando en cada uno de los continentes al mismo tiempo, en Europa, en Medio Oriente, en América, en Asia (¡Hong Kong!)… Parece indiscutible y evidente que el salto en la catástrofe de la sociedad burguesa va implicando un cambio cada vez más claro en el contenido y las formas de las luchas proletarias.

¡Los chalecos amarillos arrancan desde el pique con un planteo internacionalista! (cualquier bloqueo o manifestación: contiene la consigna: “contra el nuevo orden mundial”), de contraposición global y total contra la burguesía financiera (que la monarquía de Macron representa en Francia), definida como la que detiene el poder del sistema global e imperial. Esos son los “casseurs”, aclaran las pancartas, los que rompen y quiebran nuestras vidas.

“LOS VERDADEROS CASSEURS SON LOS JEFES DE ESTADO”

Al mismo tiempo, los chalecos amarillos, se afirman como continuidad con las luchas de todos los bloqueos anteriores, desde los piqueteros argentinos a principios del siglo XXI, a las revueltas callejeras en todo el Medio Oriente… y se es mucho más explícito sobre LA REVOLUCIÓN que se corea en cada corte de ruta o barricada. La famosa consigna revolucionaria, que se expandió por el mundo “¡que se vayan todos!”, “degagez tous” a principios del siglo XXI, que se refería, y se refiere, a los representantes políticos de toda la clase burguesa no solo se repite, sino que se reafirma y se define contra quienes realmente tienen el poder mundial del capital, la aristocracia financiera, la monarquía de los Macron y Rothschild del mundo…: que se vayan todos los que controlan el poder!

No es de extrañar entonces, que esa denuncia de la “crema de la crema” de la burguesía mundial, que, por otra parte, constatamos también en la mayoría de los movimientos proletarios de la actualidad, desde Haití a la Reunión, desde Francia/Bélgica desde Túnez Brasil (¡que en pleno 2019, vemos renacer el movimiento por la tarifa 0!) …haya sido presentada con desprecio por la totalidad de la opinión pública. ¡Hasta sirve para acusar a los chalecos amarillos de “populistas”! Lo que molesta es que el proletariado se separe cada vez más de los discursos “políticamente correctos” ecologistas, feministas, “anticapitalistas” de la clase dominante (cuya función es invariantemente encuadrar los problemas vitales de la humanidad en el reformismo burgués estatal) y que se designe mucho más claramente al enemigo.

Hoy que la gran mayoría de los burgueses se dicen ecologistas, que hasta cuando están en el poder invitan a una manifestación en nombre de la lucha por el cambio climático y/o del feminismo culpando siempre al “capitalismo” y al “patriarcalismo”, no puede extrañarnos en absoluto que la ruptura proletaria rechace todo eso con fuerza y trate de designar mucho más claramente al enemigo que nos está matando.

¿Acaso el señor Ministro Castaner que nos reprime y mutila, no dice defender la ecología y no denuncia al cambio climático? ¿Acaso Macron no viene de una izquierda que se dice antipatriacalista y anticapitalista? ¿Acaso no son esos mismos que más joden para “luchar contra el cambio climático” para reprimir hasta el consumo de los proletarios?

Hasta el “anticapitalismo” en general se ha vuelto un comodín ideológico, de las diferentes fracciones burguesas (16), porque no se enfrenta en la práctica la política económica burguesa real de tiranía de lo financiero, ni la falsificación monetaria generalizada que es clave de todo el sistema de valorización del capital, desde el gran rescate de los bancos (2008/09).

¡Cuánto más dinero falso se larga en la economía, cuanto más nos imponen un mundo de mentiras, cuanto más tiránica es la aristocracia bancaria mundial…, más recuperan dinero con impuestos y tasas para la ecología y supuestamente contra el cambio climático!

En las asambleas, canciones y pancartas, los chalecos amarillos se burlan permanentemente de todo ese discurso, que solo sirve para imponer más impuestos y tasas, para exprimirnos y explotando más, mientras ellos dilapidan toda la riqueza y los recursos del planeta. Castaner defiende la tasa sobre el carburante, aplicable a los miserables coches de los proletarios (Clío) y anda en helicóptero, Macron es el abanderado en limitar al capitalismo en general para que no siga acelerando el cambio climático y exonera al capital financiero de los impuestos a la ganancia, todos participan en manifestaciones “anticapitalistas” y en defensa de la ecología y siguen emitiendo dinero a través del Banco Central Europeo para los ricos.

Esa crítica contra le élite, que se disfraza de ecologista y anda en helicóptero o en Jet privado, que se fue multiplicando con el correr de las semanas, identifica la lucha de los chalecos amarillos, con la lucha del proletariado tunecino contra el clan Ben Ali miembro de la bancocracia internacional y de sus negociados climatológicos (Estados Unidos, Suiza, Francia…) así como a las revueltas contra los precios de los autobuses en todo el Brasil, que también denuncian a los ministros y burgomaestres ecologistas que cotidianamente usan helicópteros y aviones.

Aunque los “Climatopurobisnes” (17) acusen a los chalecos amarillos de “Climatoexcepticos”, por no adherir a la religión de Estado del “calentamiento global” y sus misas ciudadanas, financiadas y dirigidas por capitalistas y políticos, los chalecos responden con el “ON ES LA”, seguiremos ahí, continuaremos denunciando, seguiremos bloqueando rutas y peajes…

La supuesta diferencia entre izquierda y derecha, entre el neoliberalismo y el estado del bienestar, entre el “ecologismo” y la contaminación generalizada, entre el “calentamiento global” y el caos climático, no entusiasma más, los chalecos amarillos cuando salen a la calle están rompiendo con esa dualidad dentro del poder del capital mundial ¿Macron es de derecha o viene de la izquierda?

En realidad, a los chalecos amarillos, eso ya no les va ni les viene. Sencillamente NO (nos) importa, es como el plato de lentejas, y por eso en cada corte de ruta y manifestación seguiremos ahí luchando contra todo y no cederemos de ninguna manera. Si se silencia y esconde la tiranía bancaria mundial, resulta tan enemigo del movimiento el que se dice liberal, como el que se dice antineoliberal, así como lo es el anticapitalista en general o el supuesto defensor de la “madre tierra”. Hoy todos esos son discursos “políticamente correctos”, en los que confluyen todas las facciones burguesas que siguen imponiéndonos impuestos y tasas, que nos someten a un dinero que nos sale cada vez más caro, porque hasta para pagar hay que pagarle una comisión al banco (bancarización) y con el que podemos comprar cada vez menos (dinero falso)

Por eso los chalecos amarillos no se han conformado con denunciar el “capitalismo en general” como en diferentes circunstancias hacen quienes de los que están en el poder o alternan en el mismo. Si la burguesía se ha apropiado de cualquier protesta contra el “capitalismo en general” (en realidad se culpa a la industria y se adopta un discurso decrecionista),porque ello sigue dando dividendos y permite aumentar las cotizaciones de bolsa gracias al “milagro financiero” (del que hablaremos más adelante), nosotros tenemos que precisar mucho más específicamente la estructuración del capital y el Estado mundial que solo subsiste en base a la dictadura del dinero falso

Por eso los chalecos amarillos expresan la necesidad social de designar mucho más específicamente al Estado y a quienes dirigen la política económica mundial, a quienes nos imponen las tasas y los impuestos, a quienes devalúan “nuestro dinero” (¡en realidad es de ellos!), y sacrifican siempre nuestro poder de compra. ¡Y no es por casualidad que, a esos, el proletariado en la calle les llamen los ultraricos o aristocracia financiera, o el gobierno de los banqueros…! ¡Cómo tampoco es casualidad que desde ese mismo poder se ataque a los chalecos amarillos por ser populistas, racistas y hasta antisemitas! Lo que para ellos es una debilidad “populista” (18) y hasta “derechista”, es una forma mucho más clara de definir el enemigo y entender el sistema mundial de explotación que ataca directamente la vida de todos los seres humanos.

En realidad, los chalecos amarillos parten del hartazgo en cuanto a las falsas protestas dirigidas por la derecha y la izquierda, que en vez de oponerse a la oligarquía financiera que tiránicamente impone la única política económica mundial, que mantiene vivo al capitalismo, buscan mantener la ilusión que otras políticas económicas serían todavía posibles y tratan por todos los medios de recrear la mentira histórica de la oposición política entre derecha e izquierda, entre liberalismos o anti neoliberalismos…., cuyo fondo de comercio (supuestas diferencias en la política económica del capital) quedó caduco con la liquidación histórica del capitalismo productivo de mercado, del que queda cada vez menos: la tiranía de lo financiero y de la falsificación generalizada han sometido a los mercados y limitan cada vez más la esfera de la producción: el decrecimiento de la producción y de la humanidad parece ser su único proyecto.

Claro que hay muchas otras trampas y ataques ideológicos como el Brexit, el Frexit y en general, el separatismo nacionalista que, fundados en la expropiación real del trabajo local por la aristocracia financiera mundial, quieren imponerse como alternativas burguesas aprovechando el conjunto de contradicciones imperialistas en general e incluso adentro de la aristocracia financiera mundial. Todas las guerras mundiales (¡mucho más que las 2 últimas!) produjeron jugosas ganancias para la plutocracia mundial, pero ello no quiere decir en absoluto que la misma se presente unificada de un solo lado de la frontera interimperialista. Bien por el contrario, en todos los casos la polarización imperialista misma es la que desarrolla la guerra y realiza el objetivo supremo de la plutocracia mundial: la guerra misma es siempre un muy buen negocio para ella.

Al respecto nos parece admirable la consciencia clasista con la que los chalecos amarillos llaman (no solo en las tribunas y redes sociales, sino en los bloqueos y barricadas) a no formar parte en esas polarizaciones, a denunciar las banderas nacionales, y a constituirse en fuerza contra todas ellas. En la práctica, se han ido demarcando, con dificultades es cierto, de quienes ven en el Euro su enemigo y quienes quieren volver a los viejos signos “nacionales”, como frente a quienes siguen haciendo la apología del Banco Central Europeo. Mal o bien, su práctica se ha ido unificando en las barricadas de los chalecos, denunciando a toda la manipulación financiera del poder, para imponer la baja de nuestros salarios, pensiones y asignaciones, así como la desvalorización del euro con respecto a las cosas que necesitamos a diario. Es decir, que pesar de la fuerza de la contradicción interimperialista, con respecto a la estafa del Euro (del dólar, de la libra), el proletariado en la calle, bloqueando el tráfico, denuncia principalmente el aumento de la tasa de explotación mundial sin aceptar esas falsas polarizaciones y salidas.

Claro que también hay banderitas nacionales, locales y regionales. Solo quienes imaginan que el proletariado pudiese reiniciar su lucha social global sin confusiones ideológicas y bandera contrarrevolucionarias pueden imaginar lo contrario, pero la denuncia de todas esas banderas y el antagonismo con el movimiento mismo de unificación del proletariado en el bloqueo cotidiano se sigue desarrollando. Eso y solo eso es lo específico de los chalecos amarillos y en esa práctica se unifican no solo a escala francesa o europea sino con las luchas del proletariado en todas partes

Es verdad que se tolera que, en muchas manifestaciones “chalecos amarillos” haya banderas francesas, pero el movimiento las critica y denuncia, como imperialistas e impuestas sobre los chalecos amarillos por nuestros enemigos. Es verdad que flotan sobre el movimiento, pero NO son aceptadas por el mismo. En las manifestaciones se discute sobre las “traiciones” del Estado francés, se denuncian las movilizaciones nacionales hacia las guerras como un negocio fenomenal para los franceses súper ricos y una masacre brutal de los proletarios muriendo por intereses que no son los de ellos. ¡Es un insulto para los chalecos amarillos seguir tolerándolas! Y se ha logrado que haya cada vez menos en la misma afirmación del movimiento.

Los chalecos amarillos parten literalmente de la miseria absoluta y relativa y del contraste total con la ultra riqueza de los banqueros del poder mundial. Hasta inventaron todo tipo de superlativos para expresar ese indecente poderío económico del uno por ciento (¡o del uno por ciento del uno por ciento!) en contraste brutal y vergonzoso con la vida de los pobres, que no llegan a fin de mes. Para escrachar y escupirle en la jeta a la izquierda caviar y derecha champagne que viaja en jet privado mientras nos llaman a no gastar, a cuidar el medio ambiente y a economizar en todo. Es el mismo contraste que se denuncia en Túnez, en Brasil, en Grecia, en Argentina ¡Por algo ligan perfectamente este contraste, por el que mientras unos se “gavent”, “se atiborran de sangre humana” … los que protestamos en la calle no llegamos al fin de mes…

FIN DE MES, FIN DEL MUNDO !

Hemos asistido a muchas tentativas desde la derecha y desde la izquierda que buscan encajonar a los “chalecos amarillos” en la política, queriendo por ejemplo expulsar a lo que ellos llaman de derecha. Es la aplicación práctica de la dominación política frente a la situación de descontrol que los chalecos amarillos plantean socialmente. Dada la importancia del movimiento social, es normal que todas las fracciones burguesas quieren que los chalecos se hagan de derecha, antifascistas, ecologistas, anticapitalistas, sindicalistas…, es decir que se “politicen”, que se sometan a la política. Pero el rechazo es siempre total…, porque ninguna de esas alternativas ataca realmente a la aristocracia financiera que nos empobrece brutalmente, al gobierno mundial, a la UE y los bancos que nos ponen tasas e impuestos, que encarecen todo, que hace que la pensión, el salario, las asignaciones sociales NO ALCANCEN PARA NADA. Es más o menos así que se rechaza todo eso: Somos cada vez más pobres, no nos alcanza para nada, no se trata de un impuesto sino de todos los impuestos y las tasas que nos saca el Estado, los bancos, el ecologismo con su cambio climático(“a nosotros nos tasan el carburante para el cochecito y ellos para proteger sus bienes gastan millones en helicópteros policiales), los bancos con sus aplicaciones y tarjetas…

El rechazo es total de la mentira ecológica que, en realidad, beneficia a la oligarquía del reciclaje, los negocios de desarrollo sustentable, la austeridad del comercio “biológicos” y en última instancia a la misma oligarquía bancaria que domina el mundo. Por eso rechaza el “anticapitalismo” en general, el de los políticos, los parlamentos y los sindicatos e incluso de quienes se ponen el chaleco amarillo para engañar, para “venirnos con la misma historia desde hace 50 años.” ¡No se dan cuenta lo que sufrimos nosotros en cada nuevo impuesto contra el cambio climático!

¡Cuando los del poder hacen una manifestación son todos ecologistas, todos están contra el cambio climático, todos son anticapitalistas, pero no se dan cuenta que la cosa para nosotros es AHORA!

¿Acaso el mismo Macron no es también antifascista, un poco ecologista y también un poco de derecha y un poco de izquierda? ¡No, los chalecos amarillos, no aceptan todo ese mundo políticamente correcto! ¡Ni siquiera ese anticapitalismo en general que por todos los medios trata de desviar y relativizar la lucha!

¡Fin de mes, fin del mundo! ¡Todo lo conocido en nuestras vidas no es nada con respecto a lo que nos hacen soportar ahora! ¡Están sacrificando nuestras vidas, la de nuestros compañeros, los de que trabajaron toda la vida…los millones de humanos, por ese uno por ciento impresionantemente rico!

¿Pero qué es lo que realmente ha cambiado en los últimos tiempos? ¿Qué hace que los chalecos amarillos superen la crítica del capitalismo en general e irrumpan violentamente contra todo el orden burgués AHORA? ¿Porqué una tasa cualquiera produce tanta explosión social? Si, fue la gota que colmó el vaso, si desde hace décadas a nivel internacional, proletarios del mundo entero gritan que se llegó a un extremo, que este mundo no se soporta más. Al mismo tiempo que los chalecos amarillos se fueron constituyendo como parte de una protesta mundial del proletariado, se desarrolla el sentimiento de que esta vez no es como antes, que la totalidad de la historia del capital y la explotación se fue concentrando en los últimos tiempos en un ataque sin precedentes, a nivel mundial, que afecta las condiciones más elementales de vida.

¿Pero este SENTIMIENTO GENERALIZADO, en los chalecos amarillos, puede explicarse? O, dicho de otra forma:¿qué es lo que efectivamente ha cambiado para que SEPAMOS, que algo ha cambiado que hace INSOPORTABLE LA VIDA HOY, para millones de seres humanos, que gritan que nunca más será como antes, para que tengamos la convicción profunda de que esta no es una lucha más contra la sociedad presente, sino una lucha a muerte que no podemos abandonar bajo ningún precio? ¿Qué es lo que ha cambiado para que los “chalecos amarillos” tengamos la profunda convicción que LOS CHALECOS AMARILLOS TRIUNFARÁN?

notas

15. Hacemos abstracción aquí de la discusión de si la ÉLITE, de ese uno por ciento de ricos, que constituyen los ULTRARICOS, que deciden y manipulan TODO (desde lo financiero a la totalidad de lo que se produce en el mundo), como repiten los chalecos amarillos en canciones, pancartas y consignas, son o no “humanos”, y si su riqueza les permite también abstraerse de lo que sufre la especie humana y en general todos los seres vivos.

16. Institutos de sondaje, al servicio de la ciencia política y los partidos políticos, llegaron en estos meses del 2019 a la conclusión de que en Francia “el discurso “anticapitalista es el más rentable de todos”

17. Los proletarios, a través del mundo, designan de esta forma (o simplemente climatobissness) a quienes organizan las “marchas contra el calentamiento global y por el clima” desde el poder económico y político, sabiendo por supuesto que, de lo que se trata con esas manifestaciones es de encuadrar la protesta, defender al capitalismo verde y por supuesto hacer de la ecología un negocio rentable. La propia Bayer Monsanto y la Internacional de la ecología “puro bisnes” (¡y escuadrones de la muerte!) WWF internacional financian y encuadran esas manifestaciones reprimiendo sistemáticamente a quienes denuncian a los agrotóxicos y a la sociedad burguesa en general, que destruye las vidas humanas. Los chalecos amarillos surgen también en ruptura con esas marchas estatales, aunque a algunos sectores, “con chalecos amarillos”, les ha costado y les siga costando separarse totalmente de ese movimiento encuadrado por el Estado.

18. Es típico del mundo del Fake news generalizado, del “todo falso” actual, acusar a la población de lo que hace el poder: como por ejemplo de ser violento o terrorista. Sucede lo mismo con lo de “populista” en un mundo en el que el poder de Estado es casi siempre populista, es casi siempre una mezcla de izquierda y de derecha, de “anticapitalismo” e imperialismo, de plutocracia y discurso popular, de pseudocambio para satisfacer al pueblo, de negritud para los blancos, de femenino dictatorial, de pobre gobernando “para todo el pueblo” o mejor, de banquero gobernando para los pobres, como Macron o Obama, como Merkel o Suarez, como Mandela o Mujica, como Putin o Erdogan, como Lula o Chávez, como el Papa Francisco o el sandinista Ortega. Históricamente fue a ese tipo de personajes con 2 caretas y sobretodo una muy popular, a quien se le llamó populista. Nosotros preferimos mantener esa clásica denominación para todo gobierno que se hace el popular y promete en sus discursos mejorar la suerte del pueblo

 

CASSEUR empezar contra los malos casseurs

Casseur, viene del verbo casser, literalmente “romper”, “rompedor”. Pero la palabra ha ido adquiriendo un carácter cada vez más específico en el “argot” (o “lunfardo”) francés. “Un casse” es un robo con efracción, un hurto que proporciona un sustento, efectuado en general con violencia contra las cosas, una puerta, una ventana, pero en principio no contra las personas. Aunque a priori designa un acto digno para procurarse la subsistencia en contraposición a la propiedad privada, esa palabra se designa también la acción del rompehuelgas (cassegreve), de los sindicatos que traicionan las huelgas proletarias y del patrón que paga a agentes y rompehuelgas.

En la lucha de calles, casseures, desde el punto de vista del orden y la seguridad, es decir, para los periodistas, sindicalistas y otros agentes estatales, sinónimo de vándalo (y de hooligan en las manifestaciones deportivas). Son los que rompen, los que vandalizan, los que atacan a las fuerzas del orden. De más está decir que todo el orden establecido busca invariantemente separar a los “casseurs” del resto del movimiento real de lucha, tratando de hacer de ellos delincuentes (criminalización de la protesta) para que el “movimiento” deje de serlo y los aísle. Separando y condenando a los “casseurs”, se transforma toda protesta popular en una protesta democráticamente aceptada y promovida. Es decir, es la maniobra específica del Estado para liquidar una protesta social transformando a la mayoría en respetuosos ciudadanos del orden burgués

Desde el punto de vista contrapuesto, de quienes se oponen al orden y seguridad de la propiedad privada y el Estado, el casseur, es un luchador social, un compañero, un solidario. Los “casseurs” son el conjunto de compañeros más decididos y más arriesgados en el accionar. Frente a la criminalización de la protesta y el terrorismo de Estado, el casseures un defensor de los que protestan, un compañero en la acción directa, un defensor de los más débiles frente a los indiscriminados ataques por parte del Estado. Los chalecos amarillos generalizaron este tipo de apelación, no solo en Francia sino en países vecinos. Al mismo tiempo que masivamente se reivindica la acción violenta frente a la tiranía y represión (SANS CASSER RIEN ON N’A RIEN – SIN ROMPER NADA NADA PODEMOS OBTENER ¡dicen las paredes de Francia y países vecinos!) y mucho más abiertamente que en movimientos anteriores, se los recibe con alegría, gritando y coreando sus consignas, afirmándolos como parte decisiva del movimiento (por ejemplo, a los Black Blocks se los recibe con aplausos y “vivas”),

Pero también en los chalecos amarillos, lo utilizamos en el sentido antiguo de designar como “casseurs” a los enemigos: Casseurs de vida, de humanidad, de manifestación, de protesta, a los milicos que revientan ojos, caras y manos. Grandes carteles en los blocajes recuerdan: los verdaderos casseurs son los jefes de Estado, lo que es en general acompañado por fotos y caricaturas de toda la patota política de la Unión Europea, del FMI, Ministros, parlamentarios y otras lacras. La palabra es utilizada también por los militares y gendarmes franceses, en el sentido “casseur de manifestants” es decir “revienta manifestantes”, como también es utilizado por los manifestantes en el sentido literalmente opuesto “casseur de flics”, “revienta milico”. Asimismo, los chalecos amarillos lo utilizan como antes, como sinónimo de “casseur de grève” como “casseur de mouvement”, es decir “rompe movimiento” para designar a los pacifistas que, aunque se ponen el chaleco amarillo son irremediablemente pacifistas oponiéndose a las necesidades del movimiento mismo.


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