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EL AIRE YA ES MERCANCÍA: DE COMO LA FINANCIARIZACION DE LA NATURALEZA PERMITE AL CAPITAL AVANZAR SOBRE LOS BIENES COMUNES

La financiarización de la Naturaleza es un proceso de entrada del sector privado en la conservación de la biodiversidad, que consiste mas bien en convertir los ecosistemas y sus beneficios en activos financieros. La crisis del Capital, la caída de los beneficios, se logra superar con el yacimiento de nuevos negocios que produzcan beneficios superiores.  Negocios que mercantilizan la Sanidad,  la Educación, etc y ahora, la mismísima Naturaleza. Es un asunto bilateral, negociado entre gobiernos o entre gobiernos y empresas, lejos de nuestros cansados ojos.

La “economía verde” es aquella que no cuestiona las relaciones de poder que provocan, por ejemplo, las desigualdades, el control corporativo, la concentración de poder, y la producción altamente destructiva y contaminante. Mas bien las “legitiman” al afirmar que basta tan solo con algunas “correcciones” para que el modelo actual siga funcionando. De acuerdo a esta lógica, si se invierte en la protección de la biodiversidad –léase abrir nuevos negocios- se crean condiciones para que cualquier inversión incorpore criterios ambientales y sociales, se le pone valor económico –y precio- también a los “activos ambientales” y vemos la Naturaleza no como lo que es sino como “capital natural”,  con lo que el modelo dominante seguiría funcionando ya pintado de verde y generando nuevos negocios.

A través de la discusión sobre lo que hoy se conoce como lafinanciarización para la biodiversidad, es decir, los fondos que se necesitan para la protección dela misma, se sostiene que es necesario una gran cantidad de dinero para poder conservarla pues esta se pierde a un ritmo cada vez mas acelerado y preocupante. Las causas son diversas pero una en la que se hace énfasis  desde el discurso dominante, es que al ser la biodiversidad un bien común, nadie la protege. Al mismo tiempo, los países mayoritariamente del Sur que poseen esa biodiversidad, no cuentan con los recursos financieros para protegerla, mientras que los países industrializados cada vez aportan menos fondos a pesar de sus obligaciones internacionales en este tema del financiamiento. Se pensó entonces en el sector privado, pero el sector privado no está dispuesto a financiar si a cambio no recibe “un retorno” de su inversión. De esta forma, es necesario encontrar nuevos mecanismos financieros –algunos basados en el mercado- que hagan posible este financiamiento y nuevas ganancias.

Estos mecanismos financieros conocidos como “innovadores” se los llama “para la biodiversidad”. Destacan la reforma fiscal ambiental, el pago por servicios ambientales, la compensación en biodiversidad, los permisos comerciables y la compensación. Varios de estos mecanismos abren la puerta a nuevos negocios que pueden generar muchos recursos económicos para el beneficio de las mismas empresas que son las responsables por la destrucción de la biodiversidad. Así, en lugar de solucionar el problema de fondo que es la pérdida de biodiversidad, más bien la aceleran. Además, la idea de compensar daños en materia de biodiversidad es absurda y perversa dado el carácter único de cualquier especie o ecosistema.

Al valorar la Naturaleza con un precio, se hace posible su financiarización entendida como una nueva forma de privatizarla y también, las formas de existencia y vías de subsistencia de numerosas comunidades locales y pueblos indígenas que viven, existen y dependen de la misma. La financiarización también intenta reemplazar la legislación nacional e internacional por pagos, así que quien tiene recursos financieros prefiere pagar por los daños que crea en lugar de acatar las leyes, lo que incluye sanciones. Comprar impunidad como un privilegio que da el dinero. Se presenta como una cuestión técnica y compleja ocultando las relaciones de poder que provocan la crisis ambiental actual y las responsabilidades en la creación de la misma.

Algunos países han introducido la Naturaleza en las cuentas nacionales, poniéndolas un precio, lo que permitirá la instauración de mercados, cuotas de contaminación, permisos que pueden comercializarse, compensación, etc. La lógica es generar negocio para salvar los rendimientos de capital y eternizar las causas de la pérdida de biodiversidad. La lógica perversa de pagar por seguir contaminando, eterniza las causas de la degradación y destrucción dela biodiversidad.

La financiarización define la Naturaleza como dividida en distintos “servicios ecosistémicos” que pueden cuantificarse, medirse, y, sobretodo, dividirse en unidades independientes, para que se puedan obtener ganancias a partir de la venta de derechos a estas unidades independientes de Naturaleza.

Los procesos de financiarización y mercantilización de la Naturaleza por las empresas de agronegocios se están implantando en los países del sur de Latinoamérica. Se han cambiado las leyes de estos países para facilitar la llegada del Capital a los bienes comunes rurales llevándolos a cotizar en las Bolsas financieras. Allí no hay discusiones, es por imposición del Capital Internacional. El sistema Capitalista, con las nuevas leyes, impone la financiarización rural. El registro de la propiedad catastra los predios para ingresarlos a los mercados financieros. Así, por ejemplo, se convierten créditos de contaminación por carbono compensándolos con forestas, valorizando la captura de estas últimas de contaminación ambiental. Brasil y Costa Rica van a la vanguardia de esta legalización de los mecanismos de financiarización y pagos por servicios ambientales. Esta idea de que la naturaleza presta funciones y tienen un valor económico, como la captura de dióxido de carbono, se equipara a un bono de reducción de emisiones contaminantes que puede ser negociado y comprado y vendido y que los gobiernos usan para eximirse de la obligación de no contaminar o paliar el pago de intereses de su deuda externa. También la agricultura climáticamente inteligente es un concepto de este negocio verde. Así se canjea deuda financiera por Naturaleza. Se condona la deuda de un país valorando su Naturaleza como un servicio económico pero, el antiguo acreedor adquiere un nuevo poder para determinar que se hace con el territorio sacado a mercadeo (es como vender aire). Un país del Norte condona determinada cantidad de deuda por proteger el territorio en cuestión medioambientalmente. Pero esto supone pérdida de soberanía de países del Sur. Los territorios se suponen vacíos, pero si hay personas, sus impactos, han de pagarse al país acreedor y no pueden usar su territorio para otros usos del establecido. Las personas se convierten en habitantes furtivos.

Ahora, con la crisis, hay una necesidad de cambio y se mira por explotar mas la Naturaleza y ponerle un precio (poner a trabajar el aire). En los países del Sur hay una gran biodiversidad. El Capital pone un precio para preservar ecosistemas y los gobiernos locales lo asumen. En el mundo hay una mayor preocupación por el Cambio Climático y en la ONU el centro del debate es la cuestión de las emisiones tóxicas. La función de la Naturaleza es un “servicio” para el hombre (captura de carbono que emiten las industrias). La lógica de reducir la política climática a las emisiones ha supuesto que otras nocividades ambientales no se consideren. El discurso de la reducción de emisiones es , hasta ahora, en lo único que han coincidido los países.

Para el Sur la política de mitigación (reducción de emisiones) no es tan importante a nivel real como la política de adaptación (pues ya sufren de lleno los impactos del Cambio climático), lo cual, indica que no se siguen sus necesidades reales. También hay que pensar en evitar emisiones y no compensarlas, pues, si no se reducen las emisiones, la problemática va a ir a peor.

Por ejemplo, el monocultivo de árboles transgénicos se aceptan por los gobiernos porque son útiles para la política de emisiones. Encima, son económicamente mas productivos, a pesar de que precisan más nutrientes naturales y agua, que son sobreexplotados, y además, precisan agrotóxicos de pesticidas para evitar plagas. Los agrotóxicos contaminan otras producciones agrarias cercanas de otros propietarios y enferman a los campesinos que, a su vez, han de ser cuidados por las mujeres rurales, un trabajo necesario que supone un coste que no cubre el Sistema. Además, la gente que vive en los territorios los pierden como fuentes de vida. Así, se externalizan los costes de todo lo que hace de la vida rural una vida digna de ser vivida: Las finanzas contra los seres humanos a través de la Naturaleza y contra ella. Hay que empezar a pensar que quien esta enrareciendo el aire es el mismo dinero.

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